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El presidente de Estados Unidos, Barack Obama, dijo hoy que será la historia la que juzgará el “enorme” impacto de Fidel Castro sobre Cuba, al ofrecer sus primeras reacciones sobre la muerte del líder histórico de la Revolución Cubana.

“En este momento del fallecimiento de Fidel Castro (ocurrido la noche del viernes), extendemos una mano de amistad al pueblo cubano», afirmó el mandatario en una declaración difundida en la capital estadunidense.

 

Obama enfatizó la reciente transformación de las relaciones entre Estados Unidos y Cuba, marcadas por la “discordia y profundos desacuerdos”.

 

Señaló que la muerte de Fidel Castro, a los 90 años de edad, despertó “emociones poderosas” en los cubanos en Estados Unidos y en Cuba, al recordar las innumerables formas en que Castro alteró el curso de vidas individuales, familiares y del país caribeño.

 

“La historia registrará y juzgará el enorme impacto de esta singular figura en las personas y el mundo que le rodea”, consideró el mandatario, bajo cuya presidencial los dos países reanudaron relaciones diplomáticas después de medio siglo de canceladas.

 

En marzo de 2016, Obama se convirtió en el primer mandatario estadunidense en visitar la isla caribeña desde 1928 para marcar el primer aniversario del restablecimiento de las relaciones diplomáticas, aunque evitó encontrarse con Fidel Castro, quien para entonces había cedido el poder a su hermano Raúl.

 

Obama recordó que durante su presidencia, su gobierno trabajó duro para dejar atrás el pasado, “persiguiendo un futuro en el que la relación entre nuestros dos países se define, no por nuestras diferencias, sino por las muchas cosas que compartimos como vecinos y amigos».

 

“Hoy, ofrecemos condolencias a la familia de Fidel Castro, y nuestros pensamientos y oraciones están con el pueblo cubano. En los días venideros, recordarán el pasado y también mirarán hacia el futuro, y al hacerlo, el pueblo cubano debe saber que tiene un amigo y socio en Estados Unidos”, aseguró.

 

Fidel Castro murió la noche del viernes 25 de noviembre a las 22:29 hora local, a los 90 años de edad, luego de 10 años de abandonar la Presidencia de Cuba, la que ocupó por más de cuatro décadas.

 

A su vez, Donald Trump, dijo que la muerte del líder cubano Fidel Castro marca para el mundo el deceso de “un dictador brutal que oprimió a su propio pueblo durante casi seis décadas”.

En un comunicado, Trump señaló que su legado es “los pelotones de fusilamiento, el robo, el sufrimiento inimaginable, la pobreza y la negación de los derechos humanos fundamentales” para su pueblo.

 

Dijo que «si bien Cuba sigue siendo una isla totalitaria, espero que hoy marque un alejamiento de los horrores soportados durante demasiado tiempo y hacia un futuro en el que el maravilloso pueblo cubano finalmente viva en la libertad que tanto merecen”.

 

“Nuestro gobierno hará todo lo posible para asegurar que el pueblo cubano pueda finalmente iniciar su camino hacia la prosperidad y la libertad”, indicó, al señalar que se une a los cubano-estadunidenses que lo apoyaron durante su campaña.

 

En una primera reacción, Trump escribió en la red Twitter un escueto mensaje: “Fidel Castro ha muerto!”.

Trump, quien tomará posesión del cargo el próximo 20 de enero, ha dicho que la normalización de relaciones con Cuba realizada por el gobierno de Barack Obama está bien, pero que no es un buen acuerdo y que él podría hacerlo mejor.

 

En una reciente visita a Miami, Trump dijo que puede revertir los acuerdos logrados por Obama, a menos de que el régimen de Cuba cumpla con sus exigencias “y el acuerdo que se merece la gente que vive en Cuba y aquí, incluso que proteja libertades políticas y religiosas”.

 

Trump, quien pasó el fin de semana largo por el Día de Acción de Gracias en el sur de Florida, reconoció en uno de sus viajes de campaña a Miami a la oposición cubana, al hablar de las Damas de Blanco durante un encuentro con veteranos de la fallida invasión a Bahía de Cochinos en 1961.

 

Pero hasta el momento es una incógnita el tipo de política que vaya a adoptar el magnate hacia la isla una vez que asuma la presidencia, tomando en cuenta que el millonario es conocido por su poco convencional enfoque político.

 

Por lo pronto ya agregó a su equipo de transición a Mauricio Claver-Carone, el director ejecutivo del US-Democracy PAC, uno de los grupos pro-embargo comercial a Cuba más activo en Washington. Estados Unidos mantiene un embargo comercial a la isla por más de 50 años.

 

Claver-Carone es una de las voces más críticas en Washington de la política de “deshielo” con Cuba promovida por el presidente Obama desde diciembre de 2014.

 

También entre los republicanos del Congreso el bloque de legisladores cubano-estadunidenses ha trabajado para mantener de manera estricta las restricciones comerciales y de viaje a Cuba durante años.

Pero algunos legisladores republicanos rompieron con esa tradición partidista y apoyaron las reformas del presidente Barack Obama, alentados por los beneficios económicos del restablecimiento de lazos.

 

No obstante ello, muchos han rechazado los cambios al afirmar que el gobierno de Cuba aún es muy represivo como para eliminar las restricciones comerciales.