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Pedro Haces Barba, presidente de la Comisión de Trabajo y Previsión Social en la Cámara de Diputados, presenta ante el Pleno el dictamen de reforma constitucional que establece un límite máximo de 40 horas semanales a la jornada laboral en México.

En la máxima tribuna del país, explicó que la propuesta reforma las fracciones IV y XI del Apartado A del artículo 123 de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, actualizando por primera vez en más de un siglo los límites semanales del tiempo de trabajo establecidos desde 1917.

El dictamen parte de datos objetivos: México registra alrededor de 2,200 horas trabajadas al año, muy por encima del promedio de la OCDE (1,750 horas), mientras que la productividad por hora trabajada se mantiene significativamente por debajo de economías comparables. Este modelo — basado en jornadas prolongadas y bajos niveles de productividad por hora— ha mostrado signos claros de agotamiento.

La reforma establece:
• Un límite constitucional explícito de 40 horas semanales.
• La garantía del descanso con goce íntegro de salario.
• La prohibición de horas extraordinarias para menores de 18 años.
• La reorganización constitucional del trabajo extraordinario.
• Un esquema de implementación gradual de 2027 a 2030, con reducción progresiva de dos horas por año.

El calendario de transición permitirá a las micro, pequeñas y medianas empresas —que representan cerca del UG% del tejido productivo nacional— reorganizar procesos, invertir en capacitación y ajustar sus estructuras laborales sin generar choques abruptos en costos o empleo.

Además, el régimen transitorio establece que la reducción de la jornada no podrá traducirse en disminución de salarios o prestaciones, garantizando que el objetivo central de la reforma sea mejorar la calidad de vida sin afectar el ingreso de las y los trabajadores.

Por lo que señaló, que la sesión de este martes marcará un momento trascendental en la historia legislativa del país.

Durante su intervención en tribuna, subrayó que esta reforma no es una medida improvisada, sino el resultado de un análisis técnico, jurídico, económico y social construido a partir del diálogo con trabajadores, empresarios y distintos sectores productivos del país.

“Durante más de cien años, el mundo ha cambiado, la tecnología ha avanzado y la productividad ha crecido, pero ese progreso no siempre se ha traducido en mayor bienestar para quienes hacen posible la riqueza de este país”, expresó.

Reiteró que el dictamen fortalece el espíritu social del artículo 123 constitucional y actualiza el constitucionalismo laboral mexicano bajo estándares internacionales reconocidos por la Organización Internacional del Trabajo.

“La reducción de la jornada laboral no es un tema ideológico, es una decisión de país que equilibra dignidad laboral, productividad y estabilidad económica”, señaló.

Con la presentación formal del dictamen ante el Pleno, el Congreso avanza en la modernización del marco laboral mexicano, alineando el desarrollo económico con la protección de derechos y la sostenibilidad productiva.

La reforma representa un paso estructural hacia un modelo laboral más eficiente, competitivo y socialmente responsable, apuntó.