COMPARTIR

 416 total views,  2 views today

  • Dedico esta entrega a la memoria de Fernando Palma Gómez.

Mucho se ha escrito recientemente sobre la polarización que existe en México, relacionada, sí, por las múltiples injusticias que existen en nuestro país. También mucho oímos y se ve escrito de la resiliencia que tenemos los mexicanos para superar las adversidades.

La polarización no es un fenómeno exclusivo de los mexicanos, el mundo, cada vez más, está más polarizado, mucho tiene que ver con los medios de comunicación que nos saturan de información buena y mala, pero principalmente la segunda, que es aprovechada por muchos para dividir más a la humanidad; pero también la comunicación instantánea hace aparecer muchas veces las cosas peores de lo que realmente son.

En México, esta polarización, por desgracias, imana de una manera contundente desde el poder público. Pero, hay que admitirlo, también muchos, y me incluyo, somos culpables de generar un ambiente de división y encono.

De lo que quiero comentarles ahora es sobre la posibilidad de que dentro de nuestra democracia y con los medios de comunicación eficientes y maravillosos que tenemos, podemos generarnos la oportunidad de empezar a componer a nuestro país para empezar a trabajar los mexicanos, mano a mano, en solucionar nuestros problemas.

Tenemos en nuestra cultura occidental el ingrediente de solución desde hace miles de años, que, si nos aplicamos a utilizarlo en beneficio de todos, no habrá problema, por más gran de que sea, que sea imposible de resolver.

Ese ingrediente es el amor que nos debemos como genero humano. Proviene de la enseñanza cristiana de amarse los unos a los otros como nos amomos a nosotros mismos, y pensar siempre en el beneficio de los demás antes del beneficio propio.

Se que vencer al egoísmo es una cosa difícil y las concupiscencias nos esclavizan. Pero si nos liberamos de ellas, podemos llegar muy lejos.

Ahora, en un seminario de liderazgo que mi hija me indujo a participar, reafirmé esos conocimientos básicos del cristianismo (visto como se quiera ver, como religión o como teoría social y política), que han sido puestos en la práctica del liderazgo de una forma brillante por la organización The John Maxwell Team, en donde se establecen una serie de principios éticos, que si los llegamos a aplicarlos en México y en el mundo entero, podemos lograr un cambio que nos lleve hacia el bien común.

Esos sencillos principios son:

  1. Valora a la gente.
  2. Siempre tener una actitud positiva.
  3. Superarse diariamente.
  4. Dirigir con el ejemplo.
  5. Vivir siempre con una intención.
  6. Siempre exceder las expectativas.
  7. Siempre ser bueno.
  8. Ejercer un liderazgo que cambie las cosas.
  9. Ser consistente.
  10. Darle un espacio a la fe.

Estos principios éticos tienen principalmente que ver a la noción de que hemos sido creados para ayudarnos mutuamente. El conflicto no se debe generar por las diferentes visiones que podamos tener de la vida, de la conducta de los seres humanos o de las diferentes ideologías. Estas diferencias nos deben de enriquecer para tener diversas perspectivas para la solución de nuestros problemas, pero nunca para destruirnos.

Debemos de generar en nuestra sociedad liderazgos fuertes que no manipulen, sino que hagan crecer a las personas.

Si nos concentramos en crear liderazgos éticos en nuestra sociedad, verdaderamente podemos lograr milagros de crecimiento y bienestar para beneficio de todos.

El que escribe y otras personas en nuestro país, tenemos ese reto de aplicar esos principios que se nos han enseñados desde niños, que podemos aplicar con la ayuda de las comunicaciones que ahora existen, para generar esos liderazgos de cambio, basados en el comportamiento ético y entrega a los demás que tanta falta nos hace en nuestro país.

Tenemos la solución en nuestras manos, si aprendemos a valorarnos todos, inclusive a los que piensan distinto a nosotros, aprendiendo a apreciarnos y respetarnos, para ponernos a trabajar impulsados por liderazgos éticos que podemos generar con trabajo y dedicación.

Nuestro país no necesita soluciones que salgan de una sola persona, sino resolver los problemas de una manera solidaria ayudándonos los unos a los otros, como nos ayudamos a nosotros mismos.