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Primero la sonrisa sarcástica y cínica de Javier Duarte y, ahora, el descarado cinismo del ex presidente Carlos Salinas de Gortari quien afirmó que México enfrenta el problema de las 3 “íes”: Inseguridad, injusticia e insuficiencia.

Lo que no dijo en su conferencia en Harvard, es que esas 3 “íes” las generaron los gobiernos  priíísta (con tres íes). De la primera “i”, la inseguridad es obra de los ex presidentes priístas y panistas, quienes en vez de actuar con la justicia en la mano, se volvieron cómplices de los malosos y así fue que floreció la inseguridad en todo el país.

La segunda  “i”: la injusticia, ésta tiene como tierra de abono la corrupción y la falta de transparencia, pero, la tercera “i” la insuficiencia ésta es el logotipo de los tres poderes: Ejecutivo, Legislativo y Judicial. Todos ellos han sido insuficientes, incapaces de aplicar la justicia.

Y es precisamente la captura del ex gobernador de Veracruz, Javier Duarte, ejemplo claro de lo que adolece el país: Inseguridad, injusticia e insuficiencia. Su descocada sonrisa, su impúdica desfachatez representan la única, auténtica y verdadera cara del gobierno mexicano para con su pueblo.

Duarte como algunos otros priístas en desgracia, saben que en el PRI se puede robar, pero no se perdonan los actos de deslealtad. Hoy el cínico Duarte no está en la desgracia total, sabe que las leyes tienen recovecos, senderos por donde se puede negociar para no abrir la boca.

Como solía decir la mafia internacional antes de desaparecer a los traidores: “Sabe demasiado” y Duarte tiene esta llave en su poder: “sabe demasiado”, por eso ahora el sistema “ejecuta” a los traidores de manera distinta: los “levanta y ejecuta”, para provocarles una “muerte” pública y una muy lenta agonía política, pero sin perder lo que robaron al pueblo. Por eso en México es bueno saber demasiado.