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ELCRISTALZO.COM

En este país de ideas fijas, casi todas sembradas desde la repetición irreflexiva, se ha vuelto un lugar común calificar la presidencia de José Woldenberg, en el antiguo Instituto Federal Electoral, como la cima de la democracia mexicana.
Lorenzo y José W.

Lorenzo y José W. Gabriel Franco

Y eso fue cierto, absolutamente, a principios del siglo. José Woldenberg ha subido a los altares de la idolatría política, y su opinión, desde entonces, se ha convertido en una referencia obligada para las cuestiones nacionales. Y lo tiene bien merecido. Es un académico, un científico social, un hombre serio; un demócrata comprometido y probado.

Sin embargo se debe recordar cómo era el IFE en ese tiempo, y cómo es ahora el INE.

Woldenberg no tuvo necesidad de defender a la institución, –como ahora hace Lorenzo Córdova– porque la novedad misma del Instituto, su gran oferta y lo impecable de sus procedimientos, no dejaba lugar (por ejemplo) a críticas cicateras sobre su alto costo o el monto de los salarios, como sucede ahora cuando el Instituto Nacional Electoral es víctima de las dentelladas constantes de la demagogia “ahorrativa”, cuyo impulso -paradójicamente– causará este año el dispendio de casi 4 mil millones de pesos para una consulta “revocatorio-confirmatoria”, no solicitada por nadie sino por el presidente cuya barca no navega ni en lo dulce o lo salado sino en agua bendita.

Bendecida por él mismo.

Por eso resulta notable la comparecencia de Lorenzo Córdova el pasado viernes en la Cámara de Diputados, pues no sólo escapó indemne de la celada majadera; la gritería por consigna, las acusaciones sin fundamento y todo cuanto define y representa a Morena y sus procedimientos eternamente porriles (cerriles), sino logró también sembrar varias ideas claras para quien quiera escuchar argumentos.

“…autonomía no es autarquía.

“Lo hemos dicho una y otra vez desde el instituto, somos un órgano del Estado mexicano, somos autónomos, somos celosos de nuestra autonomía y no hay una sola decisión en la que no la revindiquemos.

“Autonomía frente a los demás poderes, incluso a los poderes fácticos, independencia respecto de cualquier partido político.

“Pero no somos un órgano autárquico, somos un órgano del Estado mexicano y sabemos colaborar.

“Pongo solamente un ejemplo de esa colaboración que acabo de refrendar hace unos días con el secretario de Gobernación, con el nuevo secretario de Gobernación.

“El INE desde 2018 está prestando o aprovechando sus servicios de monitoreo de radio y televisión para hacer el monitoreo que le corresponde a la Secretaría de Gobernación a través de RTC, de todos los tiempos del Estado que administra la Secretaría de Gobernación.

“En el pasado se gastaban 500 millones de pesos bianuales, gracias a esa colaboración que hemos establecido con la Secretaría de Gobernación, hoy se ahorra ese dinero.

“Ese es el mejor ejemplo de colaboración.

“Sabemos que somos autónomos y ejercemos nuestra autonomía. Pero sabemos que hay que colaborar porque somos un órgano del Estado mexicano y todo lo que sirva para ahorrarle dinero, economizar, garantizar mejores condiciones y mejores servicios al Estado y, sobre todo, brindar, mejorar la garantía y la protección de los derechos de la ciudadanía, ahí el INE siempre va a estar presente…”

Lorenzo Córdova acudió a la Cámara de Diputados y su asistencia marca quizá el inicio de una futura costumbre: someter al presidente del instituto electoral , al interrogatorio de los diputados para escuchar (ojalá), argumentos en torno de su presupuesto.

Y he escrito ojalá porque no creo en los poderes persuasivos de nadie frente a una manada de sordos por consigna.

–¿Quien puede hablar con Fernández Noroña, por ejemplo?

Por eso no creo en la utilidad de esta comparecencia, excepto en un sentido: probó el temple, la capacidad, la inteligencia y el control emocional de Lorenzo Córdova, quien hoy ha salido (si se me permite la analogía); con las orejas del marrajo resabiado de Morena.

El viernes se vio el zen de la política. Córdova podría ser, en un futuro cercano, un gran candidato ciudadano.