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Los resultados arrojados hasta ahora por los comicios intermedios deberán analizarse de manera correcta para evitar que un triunfalismo sea la guía para los próximos tres años.

De acuerdo a las mismas cifras que presenta el Instituto Nacional electoral, (INE), solo el 51 por ciento de los electores salieron a sufragar, lo que corresponde a que solo cerca de 47 millones de mexicanos acudieron a las urnas

De estos, López Obrador, no Morena ni sus aliados, obtuvo el 38 por ciento, lo que significa que solo 20 millones de mexicanos votaron por la continuidad del proyecto denominado la 4T, mientras que el restante, 27 millones divididos entre los partidos de la coalición y de nueva creación, señalaron un contundente no a la continuación, pero como este voto fue diversificado, no se expresa claramente el No a la 4T

Por ello debemos analizar detenidamente estos resultados para darnos cuenta de la verdadera dimensión de un triunfo que no puede ser festejado como hasta ahora lo ha hecho Morena

Los ciudadanos votaron por no otorgar la mayoría calificada a Morena y sus aliados en el Poder Legislativo federal, y ahora la cámara de diputados, tendrá una conformación de mayor balance, donde las decisiones que se tomen deberán ser consensuadas de manera correcta, para poder aprobar cualquier iniciativa de Ley o modificación de alguna otra.

Esto deberá ser algo que no tendrá contento a Andrés Manuel López Obrador y les pedirá a sus legisladores, que apresuren en este tiempo para llamar a uno o dos periodos extraordinarios para poder sacar adelante las modificaciones de ley que le permitan por lo menos apuntalar aún más a la 4T.

Probablemente, tanto López Obrador como Mario Delgado saldrán a destacar que Morena seguirá siendo la mayoría legislativa, pero entienden que en realidad no es suficiente para realizar cambios y modificaciones de ley que se deriven de las ocurrencias de quien detenta el Poder Ejecutivo

Por lo tanto, reitero, Morena deberá analizar de manera más profunda los resultados y entender que los ciudadanos han decidido quitar el respaldo a un proyecto que no ha mostrado resultados positivos en lo que lleva al frente de la administración federal

En este punto es importante observar los resultados que arroja la Ciudad de México, principal bastión de la izquierda por un poco más de 20 años, y que en esta ocasión podría solo obtener la mitad de las alcaldías existentes en la capital del país

Esto también deberá entenderse que los dos punteros en la preferencia de López Obrador para sucederlo en el 2024, Claudia Sheinbaum y Marcelo Ebrard han salido seriamente maltratados en esta contienda electoral

Debemos destacar que lamentablemente los triunfos que se dieron por parte de Morena fueron más impulsados por el miedo a perder “los beneficios de los programas sociales” y no a un voto razonado, esto derivado a que muchas personas que salieron a votar, pertenecen más a esos grupos llamados vulnerables que espantados de perder ese apoyo votaron por López Obrador y no por Morena y sus candidatos

El avance de la oposición que se presentó el día de ayer se puede ver como un voto de castigo hacia Morena y el gobierno de la 4T.

A minorado el golpe, por la falta de la estrategia de los partidos de oposición, que no pudieron dar a conocer sus propuestas de trabajo y se centraron más en atacar al proyecto de la 4T y no a ser propositivos.

El reto para la oposición ahora será construir una alternativa para 2024 que tenga la visión de mejorar las cosas en el país y no solo de ataque al gobierno federal

En esta ocasión nuevamente el abstencionismo resulto ser el vencedor.

Y por ello nadie debe festejar de manera exagera el triunfo, no López Obrador y Morena son los grandes triunfadores, ni tampoco la oposición

Ahora solo resta que las diferentes partes y partidos políticos establezcan una estrategia que llame a todos los ciudadanos a un proyecto de mejor calidad de vida y de crecimiento económico para el país.