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Chihuahua acaba de convertirse en el laboratorio de la confrontación Morena-PAN.

A partir de ahora, cualquier movimiento, declaración, detención o llamado a la “coordinación institucional” se leerá en clave electoral.

Porque el encontronazo verbal —avivado como lumbre en paja— entre la presidenta Claudia Sheinbaum y la gobernadora Maru Campos no es un simple ruido mediático ni puede reducirse a una pelea a gritos.

Es un choque de poder que pone a prueba la relación entre la Federación y un gobierno estatal de oposición, exhibe las fracturas del panismo chihuahuense y abre un nuevo frente en la disputa política rumbo a 2027.

Los dimes y diretes entre ambas mandatarias se remontan a abril, cuando un operativo contra un narcolaboratorio en la Sierra Tarahumara quedó bajo la lupa tras un accidente en el que murieron dos agentes estadounidenses identificados como integrantes de la CIA y dos funcionarios estatales.

La participación de agentes extranjeros en territorio chihuahuense, sin la autorización federal correspondiente, detonó una crisis política. Para Palacio Nacional estaba en juego la soberanía y el cumplimiento de la Ley de Seguridad Nacional. Para el gobierno de Chihuahua, el combate al crimen organizado y la colaboración operativa no podían convertirse en pretexto para descalificar a la gobernadora.

La controversia escaló. Desde el oficialismo se acusó a Campos de comprometer la soberanía nacional y Morena promovió una deslucida movilización contra la mandataria estatal. La acusaron de traición a la patria.

La gobernadora buscó una reunión con la presidenta. Finalmente, ambas sostuvieron un encuentro privado el 19 de septiembre en una oficina del aeropuerto de Ciudad Juárez, aprovechando una gira presidencial.

¿Qué ocurrió después?

El 17 de octubre, la Fiscalía de Chihuahua detuvo a su ex titular César Jáuregui Moreno por presuntos delitos de ejercicio ilegal del servicio público y coalición. La Fiscalía General de la República ejecutó además una orden de aprehensión por traición a la patria y Jáuregui fue trasladado al penal del Altiplano.

La detención del exfiscal, antiguo aliado de Campos, desató suspicacias sobre un posible acuerdo entre la gobernadora y la presidenta. Maru respaldó la actuación de las autoridades contra quien había sido uno de sus colaboradores más cercanos. Dentro del panismo chihuahuense, la reacción fue demoledora: la acusaron de traidora.

Y entonces Maru Campos rompió el silencio.

En un intento por sacudirse las acusaciones y las sospechas, decidió revelar el contenido de aquella conversación privada. En una entrevista con Carlos Loret de Mola, transmitida por Latinus la noche del 22 de octubre, relató que ambas se reclamaron a gritos durante ocho o diez minutos.

En la conversación con Loret, uno de los periodistas más críticos de la 4T, contó que Sheinbaum le reprochó haber permitido la entrada de agentes extranjeros por “la puerta de atrás” y le habría dicho que era la única gobernadora con la que no podía tener una buena relación.

Maru respondió, según su versión, con un señalamiento explosivo: acusó a Ariadna Montiel, dirigente nacional de Morena, de presuntos vínculos con el crimen organizado.

Al día siguiente, la gobernadora siguió con entrevistas a medios y la presidenta, desde su conferencia mañanera, no se guardó nada.

Sheinbaum confirmó que ambas se habían levantado la voz y, de manera muy puntual, aseguró que fue la propia Maru quien le atribuyó a Jáuregui la responsabilidad por la participación de los agentes de la CIA. También relató que Campos le habló de presuntos actos de corrupción del exfiscal y de tener  casinos.

Reconoció que Maru le habló de supuestos nexos de Ariadna Montiel con el crimen organizado. Pero la presidenta la defendió y conminó: si tienes pruebas preséntalas.

La reunión, a decir de Maru, terminó con una pregunta y una frase:

— ¿Cómo seguirá la relación entre gobiernos?, preguntó la gobernadora.

— De manera institucional, respondió la presidenta.

Y al despedirse, contó Maru, Sheinbaum le habría dicho: “no tienes un pelo de pendeja”.

La expresión, atribuida por Maru a la mandataria federal, tiene una carga política que va más allá del exabrupto. Puede leerse como un reconocimiento de astucia, como una ironía o como una despedida cargada de tensión.

Y la palabra institucional hoy suena a frío protocolo, además de adquirir un significado incómodo, porque puede ser la fórmula para mantener abiertos los canales de gobierno mientras se rompe cualquier confianza personal entre dos personalidades de alto voltaje.

El primer costo lo paga Maru

Del respaldo que logró reunir cuando estalló el caso de los agentes extranjeros, la gobernadora Maru Campos pasó a enfrentar cuestionamientos dentro de su partido. El grito de traidora no desaparece porque ahora asegure que también le reclamó y “regañó” a la presidenta.

Su decisión de distanciarse de Jáuregui puede defenderse si busca que se investiguen posibles irregularidades. Pero también puede interpretarse como el abandono de un aliado cuando su permanencia se volvió políticamente costosa.

Tiene dos escenarios:

Si la gobernadora logra imponer la narrativa de que defendió a Chihuahua frente a Palacio Nacional y que no negoció la aplicación de la ley, podría recuperar parte de su capital político y consolidarse como una figura opositora que se atrevió a enfrentar a Sheinbaum de frente.

Si, por el contrario, la discusión sigue concentrada en por qué señaló a su exfiscal y cómo se produjo el distanciamiento entre ambos, su margen de maniobra se reducirá. Y con él, sus posibilidades de convertir la confrontación en una plataforma hacia 2030.

El oficialismo no se quedará con los brazos cruzados. La FGR ya salió a confirmar que fue Maru quien acusó a Jáuregui. Y la dirigencia de Morena subió el tono contra la gobernadora.

Usarán el caso como ejemplo: “Así se responde cuando se pone en riesgo la soberanía”. Será un mensaje para otros gobernadores de oposición y para cualquiera que piense en abrir la puerta a operativos extranjeros sin permiso.

En ese contexto, el clima político de los próximos meses será tenso. Cada declaración, detención o filtración se interpretará también como parte de la batalla electoral por el gobierno de Chihuahua en 2027.

Chihuahua, sin duda, dejará de ser solo un estado de la frontera norte en proceso electoral. Se vuelve el termómetro de hasta dónde la 4T está dispuesta a llegar con la oposición.

Por ello, el encuentro de Juárez no fue solamente una pelea a gritos.

Fue el momento en que Sheinbaum y Maru se quitaron la máscara.

Y a partir de ahora, los trompos y las pirinolas se juegan sin careta.

En X: @castroclemente

castroclemente@gmail.com