Cambio de política en Palacio Nacional.
Periodistas, youtubers y hasta los invitados para participar en las conferencias matutinas tienen nueva instrucción.
La idea es ceñir las preguntas al tema del día, seguridad pública, servicios de salud o lo escogido previamente.
Esta disposición, corroborada por enlistados para tomar turno, se da cuando se acumulan los asuntos y crecen las inquietudes en el ambiente.
Ahora la principal es saber si, por fin, el Gobierno federal y en concreto la Fiscalía General de la República de Ernestina Godoy investigará los señalamientos y las pruebas periodísticas contra Andrés Manuel López Beltrán, más conocido como Andy.
Esa curiosidad raya en la ingenuidad: el hijo del expresidente nunca será tocado aunque haya declaraciones de testigos en Estados Unidos, sospechas y suficientes versiones periodísticas de sus actividades al margen de la ley.
Hasta ahora el júnior solamente ha sido tocado por grabaciones de amigos suyos beneficiados con contratos millonarios desde el Gobierno de la República, los hermanos Olán entre ellos.
Pero los señalamientos crecen.
VIENE LO PEOR
El escándalo estalló la semana pasada.
Andrés Manuel López Beltrán informó en sus redes sociales sobre la cancelación de su visa para ingresar a Estados Unidos.
Las repercusiones aumentaron porque el hijo de Andrés López dirigió una carta al presidente Donald Trump y, en tono soberbio, le pidió despedir al jefe del Departamento de Estado, Marco Rubio, y a su segundo, Christopher Landau.
De inmediato el morenismo en pleno -Gobierno federal, dirigentes del partido, gobernadores, diputados y senadores- salió en su defensa y confundió un visado como ataques a la soberanía nacional.
Fue una estrategia muy planeada.
Desde antes, López Obrador creó un ambiente -alimentado desde Palacio- con la intención de reaparecer para defender a su familia y al final, como bien narró su hermano mayor José Ramiro López Obrador, defenderse a sí mismo.
Por supuesto jamás van a contestar Donald Trump o Marco Rubio, pero sí lo hizo Christopher Landau con su ironía de preparar palomitas porque “amarás más la siguiente parte”.
Mientras comienza “la siguiente parte”, Estados Unidos acumula pruebas, confiesa a testigos propios, protegidos y exfuncionarios mexicanos del exgobernador Rubén Rocha Moya -el general Gerardo Mérida y Enrique Díaz entre ellos- para actuar.
Adelanto:
No les va a gustar a los López “la siguiente parte”.
BIEN UBICADOS
1.- Hay dos dudas:
¿Dónde están el general Gerardo Mérida y Enrique Díaz, ambos entregados a las autoridades estadounidenses para ofrecerse como testigos protegidos?
El exsecretario de Seguridad Pública permanece en los ámbitos de la justicia federal del sur de Nueva York, mientras el exsecretario de Administración sigue en Europa.
Desde allá está a buen resguardo de diplomáticos de Estados Unidos y, tras entregar información financiera de donadores y destinatarios de recursos presuntamente comprometedores, ya cuenta con el estatus de informante confidencial.
Malas referencias para su examigo y exjefe Rubén Rocha Moya.
Y 2.- En la Dirección General de Juegos y Sorteos de la Secretaría de Gobernación se analizan varias denuncias sobre la operación del casino Joy de Ciudad Obregón, operado por Samuel Lejtik.
El permiso federal está a nombre de Jumamex pero hay dudas sobre la protección del inmueble y deudas por más de 60 millones de pesos.
Después de meses de denuncias el casino sigue en operación y nadie ha amagado con la revocación del permiso o la clausura de sus instalaciones.
¿Por qué no se ha actuado?
@urenajose1
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