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Se necesita robustecer la participación social en el Sistema Nacional de Salud y está demostrado que empoderar a los ciudadanos en los programas institucionales aumenta la calidad de vida individual y colectiva, asegura el éxito de las acciones preventivas y de promoción de la salud, estableció la diputada federal del PRI, Frinné Azuara Yarzábal
En este objetivo, propuso, mediante una iniciativa, reformar la Ley General de Salud, para crear un apartado específico, que incluya la participación de los usuarios en el Sistema Público de Salud, en tres rubros:
Los órganos de decisión de las instituciones públicas de salud (juntas de gobierno u órganos similares); las funciones de contraloría social y evaluación de la calidad de los servicios en las unidades médicas y en materia de salubridad general.
La también secretaria de la Comisión de Salud, en la Cámara de Diputados, explicó que se busca que la comunidad gestione su propio cambio y su organización atienda todos los niveles, desde el ciudadano común, la familia, los líderes locales, el nivel municipal, estatal y federal.
“La participación comunitaria puede aminorar costos, gestionar el mantenimiento, operatividad y sostenibilidad de los programas sociales, al asegurar el compromiso de los ciudadanos con las políticas sociales”, anticipó.
Azuara Yarzábal agregó: “el sistema de salud mexicano, siguiendo el ejemplo de muchos otros países, apostó por la atención primaria a la salud, desde los años setenta y construyó programas exitosos; en la pasada Administración está el caso de Prospera, programa de inclusión social con un componente de salud; lo operaron los servicios estatales y la Secretaría de Salud federal.
También, el IMSS Prospera, hoy IMSS Bienestar, que funciona como mecanismo del Gobierno federal para contribuir a mejorar la salud de la población que carece de acceso a los servicios en zonas rurales y urbano- marginadas.
Describió que el programa se apoyó en una red comunitaria de más de 350 mil ciudadanos voluntarios, agrupados en más de 18 mil comités de salud, donde participaban agentes comunitarios, médicos tradicionales, parteras y avales ciudadanos en las unidades médicas y los 68 albergues anexos a los hospitales rurales; refugios que prestaban servicios gratuitos de hospedaje, alimentación y capacitación para el auto cuidado de la salud y la vigilancia epidemiológica simplificada.
La legisladora priista reiteró que, fortalecer la participación ciudadana dará acceso a los distintos aspectos de la gestión del servicio público, facilitará determinar prioridades y evaluar la eficacia de los servicios de salud y en un futuro cercano, apoyará en la fiscalización de los recursos financieros aplicados al sector, tal y como lo marca el Programa Nacional de Salud.
