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Hay individuos que de la política han hecho su oficio, aunque en el poder solo busquen su beneficio personal. Y de esos, existen muchos en todas partes.

La corrupción de la que tanto se habla, se sigue practicando de diversas maneras y en todos los niveles. Se ventilan las corruptelas de otros, pero no las propias. Eso ha sido siempre y lamentable que se continúen las prácticas que tanto denigran al ser humano.

No acabo de entender el problema de la migración que más que beneficios, trae consigo una estela de dificultades. No sólo afecta a quienes por la circunstancia que sea, deben abandonar su lugar de origen.

Las circunstancias son diversas, lo sabemos, lo comprendemos y lo lamentamos. La migración es un problema real a la que en lo personal no le veo solución a corto, ni a mediano plazo.

Y no veo llegar esa solución a los problemas que aquejan a diversos países porque no se observa la intención de querer detener el flujo masivo de personas que conforman las caravanas.

La solución a su problemática debe buscarse en el propio país que se convierte en exportador de su propia gente. No pretender, quienes gobiernan, que sean otros los que “carguen” con un conflicto que ellos están obligados a combatir y terminar.

pobreza, violencia, actos criminales, son algunas causas que provocan la migración, sobre todo de Centroamérica. ¿No hay solución? ¿No la han encontrado? O lo que es peor ¿No se atreven
a enfrentarla desde el gobierno?

Cada país tiene sus propios problemas, que nadie lo dude. Uno, porque tienen mucho dinero y enfrentan conflictos sociales ya sea por drogas o por exceso de libertades que fundamentan en “derechos”. Otros, porque dicen carecer de ingresos suficientes, pero no elaboran un plan de rescate para su población.

Es válido pedir ayuda, lo que no lo es, es “aventarle” los problemas a otros gobiernos, como está sucediendo con las caravanas.

Nuestro país se ha convertido en lugar de “libre tránsito”. De la manera como ingresan y se trasladan por territorio nacional las caravanas, dan la impresión de que no se lleva un control de los ingresos México.

La excusa es, tanto de propios y extraños, de que van para Estados Unidos. En realidad, es un deseo muy legítimo más no una solución inmediata. Ese propósito, se puede quedar en eso, en un propósito nada más y no sólo por días sino por años.

Algunas ciudades de nuestro País muestran espectáculos verdaderamente deprimentes. Decenas de personas durmiendo en carpas colocadas en alguna plaza. ¿Cómo llegaron? Seguramente en caravanas.

Otros más, llegan en vuelos y los llevan a hoteles económicos o a bodegas que contratan, quienes los contactan desde su país de origen.

Es decir, los migrantes se han convertido desde hace ya un buen tiempo en un gran negocio para las mafias. Lo peor con el consentimiento de los gobiernos de los países a donde van llegando.

Constituye un delito el tráfico de personas. ¿Acaso no lo es el promover la migración masiva? ¿Cuántos miles de dólares ganan quienes se dedican a manejar grupos de personas?

No es nada más recibir a extranjeros en situación difícil en su país. Son las consecuencias que vienen o traen con su arribo.

Se debe entender que, para ingresar a cualquier país, se requiere cumplir con una serie de requisitos como pasaporte, visa, permisos temporales, en fin. De la manera como llegan a México no pocos extranjeros. En grupos numerosos y sobre todo exigiendo continuar por territorio nacional para llegar a Estados Unidos, nos damos cuenta de que vienen aleccionados. No hay respeto a las leyes de nuestro país porque el gobierno pareciera que permite todo clase de atropellos a nuestras leyes, y a las autoridades migratorias se les impide actuar.

Los migrantes alegan sus derechos, pero ¿Qué hay de los derechos de los ciudadanos? De los habitantes de las ciudades por donde pasan y a donde llegan en la frontera y se establecen por tiempo indefinido. ¿Qué hay del respeto a la autoridad en un país que no es el suyo?

¿Qué va a hacer México ante una migración incontrolable y que crece cada día?