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El retrato de “El Mencho” y Claudia Sheinbaum en Le Canard Enchaîné: narcotráfico, sátira política y la imagen de México en Francia

Un retrato publicado en el semanario francés “Le Canard Enchaîné” vuelve a colocar a México en el radar de la prensa europea, esta vez a través de la figura de Nemesio Oseguera Cervantes, “El Mencho”, y de una caricatura mordaz de la presidenta Claudia Sheinbaum. Entre sátira política y comentario crítico, el artículo cuestiona la eficacia de eliminar a un capo del narcotráfico y sugiere que el fenómeno criminal constituye una fuerza económica de gran peso en el país. Más allá de la ironía editorial, el texto refleja una percepción internacional cada vez más extendida sobre la dimensión global de los cárteles mexicanos

México vuelve a aparecer en la prensa europea. No por un descubrimiento científico, ni por el vigor de su economía, ni por el esplendor de su patrimonio cultural o arqueológico. Aparece por el narcotráfico. Y esta vez lo hace a través de la caída de un nombre que ha atravesado fronteras: Nemesio Oseguera Cervantes, conocido internacionalmente como “El Mencho”.


El retrato fue publicado en el semanario francés Le Canard Enchaîné (El pato encadenado), un periódico singular dentro del panorama mediático europeo. Fundado en 1915, durante la Primera Guerra Mundial, este semanario que aparece cada miércoles se ha caracterizado por combinar investigación política, sátira editorial y caricatura.


A diferencia de la mayoría de los periódicos contemporáneos, se sostiene sin publicidad comercial. Esta independencia económica ha sido uno de los pilares de su identidad y de su reputación como medio incómodo para el poder. A lo largo de más de un siglo, el periódico ha publicado investigaciones que han sacudido la vida política francesa, entre ellas el escándalo de los diamantes que involucró al presidente Valéry Giscard d’Estaing a finales de los años setenta.


En la tradición del periodismo europeo, Le Canard Enchaîné ocupa un lugar particular: es al mismo tiempo un periódico de investigación y un órgano de sátira política. Su estilo mezcla información real, ironía, caricatura y crítica directa.


El texto sobre México —de este miércoles 4 de marzo—, aparece en la página 7, en una de sus secciones tradicionales titulada “Prises de bec”, expresión que puede traducirse literalmente como “Picotazos”. El término alude al pico (bec) con el que las aves se atacan brevemente, y en el lenguaje editorial del semanario designa retratos mordaces o críticas punzantes dirigidas a figuras públicas.


La propia naturaleza de la sección indica el género del artículo. No se trata de un reportaje informativo convencional, sino de un retrato satírico en el que se mezclan observación política, comentario crítico y caricatura.


La autora del artículo es Anne-Sophie Mercier, periodista francesa nacida en 1964, con una larga trayectoria en el periodismo político y satírico. Mercier ha trabajado en medios como Charlie Hebdo, Le Monde, Canal+ y la cadena cultural Arte, además de colaborar regularmente con Le Canard Enchaîné. En ese semanario es responsable precisamente de la sección “Prises de bec”, dedicada a retratos críticos de figuras públicas del momento.

El título del artículo ya anticipa ese tono: “Narcocide volontaire” (Narcocidio voluntario), una expresión que juega con la noción jurídica de homicidio voluntario, trasladándola irónicamente al terreno de la guerra contra el narcotráfico. Debajo del título aparece un subtítulo igualmente provocador:


“La présidente du Mexique a promis de s’attaquer aux cartels qui gangrènent le pays… mais tiennent aussi son économie. Attention aux balles perdues!”


“La presidenta de México ha prometido atacar a los cárteles que gangrenan el país… pero que también sostienen su economía. ¡Cuidado con las balas perdidas!” —dice en francés. La frase revela desde el inicio la tesis central del artículo: el narcotráfico no es sólo un fenómeno criminal, sino también una fuerza económica que influye en la vida nacional.


El artículo abre con una escena dramática en Guadalajara, descrita así:


“Se tenía una fuerte impresión de fin del mundo” y la descripción continúa con una imagen urbana inquietante: “Ya no había nadie en las calles, los comercios estaban cerrados y las persianas bajadas”.


Para el lector europeo, el efecto narrativo es inmediato: México aparece como un país donde la violencia criminal puede alterar el ritmo normal de una gran ciudad, como lo fue sin duda el operativo contra el líder del Cártel Jalisco Nueva Generación.


El artículo lo menciona de manera directa como “El ataque contra El Mencho”. Y según el texto, la decisión política habría venido desde la presidencia mexicana. El semanario afirma que Claudia Sheinbaum “había dado su luz verde para lanzar el asalto”.


El artículo subraya inmediatamente el costo del enfrentamiento. Según el relato del semanario “las fuerzas del orden dejaron a veintiséis de los suyos en el terreno”. A partir de ese punto el texto introduce una dimensión internacional importante. En una frase significativa señala que “los mexicanos trabajaron con los estadounidenses, pero hicieron solos el trabajo en el terreno”.


Para nadie es un secreto que la frase sugiere un modelo de cooperación que ha sido frecuente en la lucha contra el narcotráfico en América del Norte, es decir, inteligencia compartida y operación ejecutada por fuerzas mexicanas. En términos prácticos, este tipo de operativos suele implicar un reparto funcional, entre ellas capacidades de vigilancia electrónica, rastreo financiero e información estratégica provenientes de agencias estadounidenses, mientras que la intervención armada recae en fuerzas militares mexicanas. El semanario presenta este esquema como un ejemplo típico de cooperación bilateral en materia de seguridad.

El escepticismo internacional


Bajo el subtítulo “Mafia blues” —que podría traducirse como “el lamento de la mafia”— el semanario introduce con ironía una duda central: si la eliminación de un gran capo del narcotráfico produce realmente un cambio estructural o si se trata apenas de un golpe simbólico dentro de una maquinaria criminal que suele reorganizarse con rapidez.


El texto reconoce el impacto simbólico del golpe, pero plantea dudas sobre su efecto real en la estructura criminal.


Lo expresa con la frase “Este esfuerzo gigantesco para obtener la cabeza de un solo hombre deja escépticos a muchos observadores”. A continuación, el artículo introduce una estimación económica del fenómeno criminal al afirmar que los narcos “pesan entre 20 y 40 mil millones de dólares”. El semanario lleva esa idea al extremo retórico al concluir que “en résumé, c’est le premier secteur de l’économie”, (en resumen, es el primer sector de la economía). La frase, sin duda deliberadamente exagerada, refleja una percepción internacional: el narcotráfico como estructura económica paralela de gran peso.


El texto plantea además un problema estructural cuando pregunta: “¿Cómo secarlos financieramente cuando han corrompido a una parte del personal político, del ejército y de la justicia?”


El artículo describe también la capacidad militar de los cárteles al mencionar “sus vehículos blindados y sus drones”. Asimismo, señala que estos grupos desarrollan estrategias de legitimación social y afirma que “financian hospitales”.


En otro pasaje el semanario dirige una crítica hacia Estados Unidos al señalar que el lavado de dinero se organiza en gran medida en territorio estadounidense y también menciona el flujo de armas hacia México, al referirse al tráfico que llega desde Estados Unidos.

El texto concluye con una referencia política regional al llamado “efecto Bukele”, una expresión utilizada para describir cómo el miedo a la criminalidad puede favorecer políticas de seguridad extremadamente duras.


La caricatura que acompaña el artículo refuerza el tono satírico e irónico del retrato. En ella aparece la presidenta Claudia Sheinbaum como figura central de un escenario dominado por la violencia del narcotráfico. La presentan con rasgos exagerados, nariz prominente, sonrisa rígida y cabello recogido en una larga coleta, dibujada con el estilo clásico de la caricatura política francesa.


La publicación del retrato de México en esta sección responde por lo tanto a la lógica editorial del periódico: sátira política basada en hechos reales. Pero el artículo también se inscribe en una narrativa internacional más amplia.


En los últimos años varios periódicos europeos han escrito sobre el Cártel Jalisco Nueva Generación y sobre su líder. El diario británico The Guardian describió a “El Mencho” como uno de los narcotraficantes más buscados del mundo y analizó la expansión internacional del CJNG. El Financial Times abordó el impacto que su caída podría tener en el equilibrio del crimen organizado mexicano y otros medios europeos han señalado que la organización podría sobrevivir incluso sin su fundador, debido a su estructura descentralizada.


Ese contexto demuestra que la aparición de México en la prensa europea bajo el signo del narcotráfico no es un hecho aislado, sino que forma parte de una percepción internacional cada vez más extendida.


Un país que durante décadas fue admirado por su cultura, su historia y su patrimonio arqueológico aparece hoy con frecuencia asociado a la violencia criminal. Y el caso de “El Mencho” —un nombre surgido en los territorios del narcotráfico mexicano que ahora circula en las páginas de los periódicos europeos—, simboliza esa transformación

Ese es el espejo incómodo que devuelve la prensa internacional. Un reflejo que no habla de playas, pueblos mágicos, pirámides ni de museos, sino de cárteles. Y en esa imagen, dura pero reveladora, México aparece como un país cuya lucha contra el crimen organizado se ha convertido ya en tema negativo y recurrente de conversación mundial.