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En realidad, los partidos políticos son necesarios para ofrecer alternativas a los ciudadanos que permitan elegir a quienes habrán de gobernar. Por lo tanto, considero que con tres fuerzas políticas que existieran, sería más que suficiente.

No se concibe ni justifica que haya tantos grupos que no ofrecen ningún beneficio al país. A la hora de las elecciones, no obtienen los votos requeridos y pierden el registro. Siguen buscando por medio de otros partidos ser considerados para obtener el registro como tal.

La verdad, es que sobran partidos que no representan una verdadera fuerza. ¡Ah! Pero eso sí, ya constituido oficialmente, obtienen recursos para sus campañas. En un país como el nuestro, donde el dinero no sobra y se requiere en otros rubros, es absurdo que se desvíen los recursos para dárselos a grupos que siquiera garantizan permanecer en política.

Además, demuestran no saber de política, mucho menos conocer y preocuparse realmente por los problemas que tiene el país y que son pocos.

México no requiere de muchos grupos políticos sino de la fuerza de los ciudadanos para apoyar las causas que nos beneficien a todos los mexicanos. Apoyar a aquellos grupos que demuestren sus intereses y su amor al país, no que busquen beneficiarse de sus recursos.

Desafortunadamente eso es lo que ha sucedido con los grupitos que forman sus partidos que a pocos por no decir a nadie convencen. Van por las prerrogativas, o sea los recursos provenientes de los contribuyentes para realizar campañas que no “prenden” ante los ciudadanos.

Es un descaro, abuso y verdadero cinismo el gastar tanto dinero en campañas donde participan grupitos que no contribuyen con su presencia a construir una verdadera democracia.

Esos grupos, sin ideología, sin conocimiento y sin una bandera que enarbolen, son los que denigran la política, la cual se ha ido prostituyendo por personas que saben que no van a obtener el triunfo, pero sí pueden “vender” su apoyo.

En la clase de personas no sienten amor hacia México, ni en su agenda está el luchar por el bienestar del país. A ellos lo que les importa es obtener “algo” de su participación en lo que consideran hacer política.

Por eso vemos tantos ilustres desconocidos saltando de un partido a otro, como vil chapulines.

Deprimente e inaceptable ¿lo cree usted?

Mas reprobable resulta cuando un político, después de haberse beneficiado de un partido político en el que militó. Obtuvo cargos y buenos recursos, abandonan la bandera partidista que enarboló por un tiempo para irse a refugiar a otros grupos por conveniencia.

¿Dónde quedó la ideología? ¿realmente existió?

¡Qué decepción! Gran decepción al ver a tantos individuos que, en lugar de importarles el país, andan buscando acomodarse por interés no por amor a México. Es decir, practican el oportunismo político.

Se requieren partidos que reúnan hombres y mujeres que realmente amen a su país, que estén dispuestos a trabajar por engrandecerlo y devolverle la estabilidad que le han robado.

México no necesita experimentar con dictaduras. Con ideologías que tanto han dañado a otros países y que hoy están padeciendo sus ciudadanos.