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- La Compañía de Jesús informó que los cuerpos de sus hermanos y el guía de turistas fueron identificados.
- A la indignación por el asesinato de los jesuitas Javier Campos y Joaquín Mora, y el guía de turistas, Pedro Eliodoro Palma -registrado al interior del templo de la comunidad de Cerocahui, municipio de Urique, Chihuahua– ayer aumentaron las voces que llamaron a revisar la estrategia de seguridad de país.
El secretario general de la Conferencia del Episcopado Mexicano (CEM), Ramón Castro Castro, dijo que los índices de violencia y sus estructuras de muerte se han desbordado e instalado en nuestras comunidades desfigurando a la persona humana y destruyendo la cultura de paz.
En ese sentido, dijo esperar “una respuesta a la altura de las circunstancias, por parte de las autoridades civiles de todos los niveles, ya que es responsabilidad de quienes gobiernan procurar la justicia y favorecer la paz y la concordia”.
Previamente, la CEM señaló que el plan anticrimen ha “fracasado”, por lo que convocó a un diálogo nacional que permita lograr la tranquilidad.
“Es tiempo de escuchar a la ciudadanía, a las voces de miles de familiares de las víctimas, de asesinados y desaparecidos, a los cuerpos policiacos maltratados por el crimen(…) a los académicos e investigadores, a las denuncias de los medios de comunicación, a todas las fuerzas políticas, a la sociedad civil y a las asociaciones religiosas”, precisó en un comunicado.
A su vez, el arzobispo de Guadalajara, cardenal José Francisco Robles, afirmó que “el abrazos no balazos es un mensaje de impunidad” y que los asesinatos de los curas demuestran una estrategia fallida.
“Ellos no entienden de abrazos, ellos solamente saben de balazos, y no estoy diciendo con esto que el Gobierno tiene que tomar la estrategia de echarles balazos a esta gente, no, sencillamente de llevarlos ante la ley”.
Texto: PERIÓDICO 24 HORAS
