Ayer señalaba que el Paquete Económico era realista, y estaba basado en las necesidades financieras del país para poder iniciar el crecimiento económico suficiente y romper la racha de estos por debajo del punto porcentual.
Apunte que los objetivos establecidos son alcanzables, siempre y cuando se apliquen mecanismos que permitan reducir el déficit fiscal, que a su vez ofrezca los recursos suficientes para inversión pública, principalmente en infraestructura, sin dejar de lado los servicios que ofrece el estado.
Y es precisamente en este punto donde los problemas continúan, debido a que los Requerimientos Financieros del Sector Público tiene un nivel del 3.9 por ciento del PIB que implica el primer reto a resolver.
Para que un país sea atractivo a la inversión privada, debe presentar el ambiente necesario que otorgue confianza y garantía y que la plusvalía sea suficiente para que esta inversión piense en establecerse por varios años.
Pero ante la necesidad de obtener más recursos para hacer frente a los requerimientos financieros, se han establecido nuevas medidas que podrían inhibir, la entrada de capitales al país.
Es cierto que no hay nuevos impuestos, pero los que existen tendría modificación al alza y se establece una estrategia que más que para combatir la evasión fiscal pareciera el ahuyentar la entrada de capitales.
En un mundo con cambios comerciales casi a diario, los inversionistas buscan colocar sus capitales en lugares donde se obtengan mayores rendimientos y México parece camina en sentido contrario.
El débil estado de derecho es uno de los principales factores y por supuesto nadie invertirá en un país donde las condiciones pueden cambiar de un día para otro. El nacionalismo mal entendido es otro factor y la forma en la cual el gobierno mexicano ha establecido su apertura al sector energético, principal motor del crecimiento no hace atractivo el ser socio de un gobierno que ha demostrado ser un mal administrador.
Si a esto sumamos que México solo sigue otorgando mano de obra barata y poco capacitada, solo quedamos calificados como un país manufacturero y no innovador.
De esta manera, y aunque el Paquete Económico se más realista, la forma de llegar a los objetivos planteados probablemente no sean los más amigables para recuperar la confianza de la inversión privada.
Esto por supuesto nos deja nuevamente en pensar que si bien nos va el crecimiento económico del país en 2027 solo será de 1.7 por ciento, que seguirá siendo insuficiente.
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