NÚMERO CERO/ EXCELSIOR
La alineación de la economía mexicana a Norteamérica se profundiza sobre las tensiones políticas y ruido mediático de Trump. Porque el proceso no depende de la caducidad de su gobierno, sino de una decisión estratégica más amplia: incorporar al T-MEC una nueva arquitectura económica para contener a China.
Los ataques contra sus vecinos y el bombardeo de publicaciones parecen distractivos, pero son parte de una misma estrategia estructural de presión hacia la formación de un nuevo orden mundial. Más allá de la indignación por un mapa de Norteamérica cubierto con su bandera o constantes amenazas arancelarias, la verdadera pregunta es si México está preparado para la redefinición del reequilibrio del poder global.
La guerra arancelaria contra Canadá, justo cuando alcanzaba un acuerdo sobre el T-MEC, muestra los límites del viejo modelo de integración. El mensaje de la réplica de Mark Carney fue claro: las reglas que imperaron como marco de certidumbre del comercio norteamericano ya no bastan para contener la nueva lógica expansionista estadunidense.
El colapso de la renegociación con Canadá retumba en México, que tampoco tiene seguridad de que no surjan sorpresas de nuevas exigencias. Cualquier nueva línea roja puede modificar el acuerdo o convertirlo en una negociación mucho más amplia sobre el alineamiento estratégico de México.
Trump lo resumió con sus habituales provocaciones al decir que México sólo ofrece “tamales y tomates”, pero otra vez revela la pretensión de reestructurar los términos de la dependencia económica a través del T-MEC. Aun así, el gobierno se jacta de resistir mejor estas tácticas y busca ventajas comparativas en el nuevo entorno del aislacionismo estadunidense.
Pero la presión está produciendo algo más profundo que declaraciones soberanistas. La reforma a la Ley de Inversión Extranjera enviada por Sheinbaum al Senado ilustra nuevos condicionamientos y límites de la integración económica, en que, por cierto, coinciden republicanos y demócratas.
La reforma busca establecer filtros de seguridad nacional para controlar el capital extranjero en sectores estratégicos.
Desde el gobierno de Biden, los demócratas habían exigido a México adoptar un mecanismo “espejo” del comité encargado de revisar inversiones extranjeras por razones de seguridad nacional. Lo que cambia ahora es el alcance: deja de ser sólo un dispositivo de protección económica estadunidense y se convierte en parte de la estrategia para cerrar el mercado norteamericano a China. La iniciativa establece revisión obligatoria sobre inversiones vinculadas con tecnologías críticas, energía, minería o agrícolas, además de incorporar a Hacienda y a la UIF para prevenir lavado de dinero. Esta reforma permitiría a las Fuerzas Armadas evaluar proyectos de inversión e, incluso, rechazarlos por razones de seguridad nacional.
El mensaje que manda es que comienza a homologar criterios de seguridad económica que EU usa contra sus adversarios. El objetivo es limitar la posibilidad de que México sirva de plataforma de entrada de productos e inversiones chinas a su mercado. Aunque México parece apostar todavía a que la caducidad del gobierno de Trump llegará en la elección intermedia antes de que modifique de manera irreversible el modelo de integración y pueda seguir diversificándose.
La reacción de Pekín ha sido clara. Durante la pasada visita del canciller mexicano a China, sus autoridades advirtieron que terceros países no debían interferir en la relación bilateral, en alusión a EU. De otro lado, Canadá comienza a asumir una conclusión distinta: reducir su dependencia de EU tendrá costos, pero necesarios para recuperar margen de maniobra.
La pregunta, por tanto, no es quién resistirá mejor a Trump, sino quién está entendiendo mejor un cambio de época en la geopolítica mundial y la reconfiguración de alianzas. Las posiciones divergentes de ambos dejan una pregunta abierta: ¿alguno se equivoca —y cuál— frente al nuevo orden proteccionista y aislacionista que Washington impone a sus aliados? © 2026 Imagen – Excélsior. Todos los derechos reservados. El contenido de este sitio y de la edición impresa está protegido por la Ley Federal del Derecho de Autor. Prohibida la reproducción total o parcial sin autorización previa y por escrito. El material de terceros conserva sus propios derechos.
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