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La preocupación de los mercados va más allá del nuevo aeropuerto y se focaliza en la forma de cómo tomará decisiones el gobierno de la primera alternancia de izquierda en el país y su impacto en las instituciones

La consulta sobre el futuro del aeropuerto de México es escenario de la primera medición de fuerza de López Obrador con los mercados financieros y el poder económico. La rebaja de la calificadora Fitch a la perspectiva crediticia de Pemex y la amenaza de Moody’s abrió la hostilidad, pero el voltaje aumentó con la turbulencia financiera previo al plebiscito sobre Texcoco. El juego político detrás del ejercicio democrático puede servir al próximo gobierno para aprehender las reglas de los poderes informales y a las calificadoras para conocer el nuevo estilo de liderazgo en la Presidencia.

Por lo regular, hoy, en el mundo se ve a los gobiernos correr detrás de los mercados. Esta vez, nuevamente una de las posiciones contra la consulta apeló al temor a la devaluación y la crisis económica para reclamar su suspensión o influir en ella, independientemente de razones técnicas e intrínsecas a las dos opciones en cuestión. La decisión de mantenerla es un mensaje a los mercados, a pesar de ser un interlocutor difícil de asir y con un comportamiento irracional, como se observó, por ejemplo, en la crisis financiera internacional de 2008. Quizá por ello, Alfonso Romo, próximo jefe de la Oficina de Presidencia, comparó el nerviosismo financiero con el “truene amoroso”. “Es como cuando te corta la novia, te pones nervioso hasta que te contentas”, dijo sobre este primer desencuentro con el poder financiero.

En efecto, algunos bancos han advertido que el peso podría enfrentar presiones adicionales si pierde la opción de Texcoco, aunque escatiman la volatilidad por factores externos como la elevación de tasas en EU o la guerra comercial de su gobierno con China. De cualquier forma, López Obrador ha saltado contra el voto del miedo por las amenazas de crisis económica y, sobre todo, para fijar límites al poder de veto de los mercados que con frecuencia someten gobiernos y democracias a sus designios. Un juego de fuerzas nada fácil para un Estado nacional debilitado respecto a estos poderes globales.

Por ello, el Presidente electo ha tratado de tranquilizar y adelantó que buscará a los empresarios para “serenarlos”, en otra alusión al mensaje sobre quién llevará las riendas en la próxima administración. Si se cancelara el proyecto les ofrecería una especie de expropiación y garantías de contratos en la nueva obra. Pero la preocupación de los mercados va más allá del nuevo aeropuerto y se focaliza en la forma de cómo tomará decisiones el gobierno de la primera alternancia de izquierda en el país y su impacto en las instituciones. ¿La idea del “pueblo manda y es sabio” o “mejor decir entre todos que uno solo” es el anuncio de la futura desinstitucionalización?

El gobierno entrante, por su propio cálculo, se metió a este juego de fuerzas antes de asumir el poder, ya sea para fijar límites o tener resuelto el conflicto antes del 1 de diciembre. Conlleva riesgos porque no tiene el control de las palancas para pilotear una turbulencia económica y sus efectos serán achacados a la consulta. Las pocas palancas para apaciguar a los mercados están aún en manos del gobierno de Peña Nieto, que inexplicablemente abdicó de la defensa de su proyecto de aeropuerto en una especie de autogolpe a la obra emblemática del sexenio.

Las calificadoras ya le han enviado mensajes claros sobre sus expectativas al próximo gobierno, por ejemplo con la sanción a la política comercial que anunció para Pemex o la amenaza de Moody’s a bajar la perspectiva crediticia del país si se sectoriza a la Comisión Reguladora Energía en Hacienda, como propone la Reforma a la Ley Orgánica de la Administración Pública.

¿Terminó la luna de miel con el poder financiero? ¿La consulta es el triunfo de los sectores más duros de Morena en su reivindicación de gobernar a los mercados y no al revés? El símil que utilizó Romo para describir la situación apunta a ese momento en que se establecen límites en el noviazgo para poner reglas y definir las formas que tomará la relación.

Veremos…