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Las dirigencias de los partidos políticos tienen una gran influencia en los procesos de selección de candidaturas, ya que pueden impulsar a ciertas personas y disuadir o poner obstáculos a otras para que se enlisten en las posiciones que aspiran a los puestos de elección popular.

Recientemente, en todos los partidos políticos, el método de elección directa de la militancia ha sido la excepción y no la regla para la postulación de candidaturas, por lo que cada día, más y más se torna importante quienes detentan las dirigencias de los partidos, porque existe una relación directa entre ellas y la adecuada postulación de candidatos que arrojen buenos resultados para la ciudadanía que lleve a mejorar el entorno político del país.

El 7 de agosto, hubo una reunión a través de Zoom del Consejo Nacional del Partido Acción Nacional, que fue presidida por el presidente nacional del PAN, Marko Cortés Mendosa, quien ha manifestado su expresa intención de reelegirse. En dicha reunión, el propio Marko Cortés, presentó una propuesta para integrar la comisión organizadora para las elecciones internas del Partido, para administrar las elecciones del presidente nacional, y las de los integrantes de los Comités Directivos Estatales del PAN en el país y el de la Ciudad de México.

Un proceso electoral de esa envergadura tiene muchas aristas y detalles que la comisión encargada de administrar la elección debe resolver, como la forma de hacer propaganda, los límites de gastos de campaña, las características del padrón de militantes, requisitos de inscripción de candidaturas, la fecha de la elección, la ubicación de los centros de votación, horarios de la votación, conformación de los funcionarios partidistas en los centros de votación, los derechos de los representantes de los candidatos a presidente nacional y muchos otros detalles inherentes a este complejo proceso.

Es importante considerar que en un proceso electoral el árbitro que lo conduce debe de estar libre de toda sospecha de parcialidad, principio básico de todo órgano encargado de administrar un asunto de parcialidades, de ofertas diferentes, en esencia competitivo y de importancia indudable, ante lo que representan las dirigencias en un partido cuyo objetivo es el acceso al poder público.

Consideramos que al ser intención del presidente su reelección, en ese mismo momento debió de haber renunciado a su cargo, ya que su permanencia pone en tela de duda la imparcialidad de sus acciones como dirigente; más aún, estando presidiendo un órgano del partido como es el Consejo Nacional que tiene injerencia en el proceso de elección de las dirigencias del Partido.

Pero, aun considerando la impertinencia de que uno de los precandidatos a la elección del presidente nacional haya dirigido la sesión del Consejo Nacional en donde se resolvería la elección de la comisión organizadora de las dirigencias del Partido, es aún más inapropiado y hasta ilegal, que el presidente que se quiere reelegir, proponga a los integrantes del órgano partidista que ha de administrar la elección interna.

Los partidos políticos son instituciones de interés público porque son el principal vehículo de participación ciudadana para acceder al poder a través de los puestos de elección popular. Son un elemento esencial de la democracia participativa.

Como en todo devenir social, las posiciones de poder dentro de los partidos políticos son un factor sumamente importante para dar dirección a la institución, por lo que es indispensable establecer reglas claras y justas para conducción de los procesos internos de selección de los puestos directivos de los partidos

Por las razones expresadas, sería pertinente que los integrantes de la recientemente nombrada comisión electoral del PAN renunciaren por provenir del deseo de uno de los contendientes en el proceso interno del PAN, que es el propio presidente nacional, perdiéndose por eso la imparcialidad que el órgano directivo de la elección debe tener.