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Para el 2022, las cosas se vislumbran aun con un tono gris, que nos lleva a pensar que las discusiones sobre el Presupuesto de Egresos, seguirá limitándose a una parte muy pequeña de la recaudación que obtenga el Estado Mexicano.

México requiere crecer con cifras superiores al 6 por ciento para el próximo año y los últimos dos del sexenio actual para asegurar que en realidad si hubo un cambio, tan solo en este rubro.

Sin embargo, reitero, primero deberá discutirse y afinar muy bien los ingresos que se obtendrán para luego hablar de los egresos, no podemos gastar más allá de lo que produce el país.

Para después calcular la posibilidad de cubrir el gasto público que pretende el gobierno federal y que en esta ocasión se ubica en 7 billones, 088,250 millones de pesos, cifra que se convierte en la más alta de un presupuesto que se tenga registro y que representa en términos reales un incremento de 8.5 por ciento respecto al que se utilizó para este 2021.

Sin embargo, esta cifra contrasta a la cifra de ingresos que obtendrá el gobierno federal durante este año y que se estima en un incremento del 7.5 por ciento. Para cubrir esta diferencia, el gobierno de Andrés Manuel López Obrador, deberá recurrir a financiamiento derivado de la contratación de deuda pública para cubrir la diferencia de un punto porcentual entre ingresos y egresos que suman un total de 875 mil 570,05 millones de pesos.

De conseguirse estos recursos adicionales, se conoce que estarán destinados principalmente a las obras que tiene prioridad en la mente de López Obrador que son el Tren Maya, la refinería Dos Bocas en Tabasco, y el aeropuerto Felipe Ángeles, entre otras obras que ha iniciado López Obrador y que representan las máximas obras de su sexenio.

Además de los programas sociales que hasta ahora ha aplicado, entre la población más vulnerable.

Estos dejaran con recursos limitados a algunos otros programas como, el sector salud, apoyos a la generación de empleos, respaldo a las pequeñas y medianas empresas y las participaciones a estados y municipios, que de entrada deberán estar etiquetados y evitar recorte en ellos, si se quiere producir la riqueza suficiente para que se conviertan en impuestos que capte el gobierno y los ingresos se generen conforme a lo estimado.

De acuerdo a declaraciones de legisladores del llamado bloque de oposición, se buscará un Paquete Económico alterno que permita cubrir las necesidades que mantiene el país, y con ello tratar de equilibrar el crecimiento en todas las áreas.

De entrada, entendemos que las prioridades son diferentes, para el gobierno federal, Morena y sus partidos aliados y los legisladores del llamado bloque opositor, por lo que la discusión se prevé será centrada donde se deberán aplicar los recursos del país.

Lo que es cierto es que la cobija es muy pequeña y las prioridades de ambos bloques son distintas y se deberá buscar los puntos de coincidencia entre ambos proyectos.

De tal forma que el escenario al que se enfrenta los diputados federales para conformar el presupuesto, no es de enorme optimismo, porque ambas partes deberán ceder en algo y esto implicará no alcanzar algunas metas importantes para el crecimiento económico de México.

Estamos ante dos visiones encontradas y en donde solo predominará una y ojalá no sea la equivocada.