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Siempre no.

Las críticas de algunos senadores y políticos rudos no serán contestadas con bravuconadas y menos con llamados a votar en contra de algún partido.

Eso queda para consumo interno.

Se guarda para mantener distraída a una grey afín y ganar adeptos en nombre de la patria y su defensa ante una hipotética invasión de tropas estadounidenses.

Es decir, el Gobierno mexicano y sus representantes allá no repetirán el discurso presidencial ni reproducirán el mensaje ad hoc del canciller Marcelo Ebrard.

Se advirtió la semana pasada en Palacio Nacional:

“Si no cambian su actitud y piensan que van a utilizar a México por sus propósitos propagandísticos, electoreros, politiqueros, nosotros vamos a llamar a que no se vote por ese partido por intervencionista, inhumano, hipócrita y corrupto”.

El secretario de Relaciones Exteriores arengó al embajador Esteban Moctezuma y a los 52 cónsules mexicanos:

“No vamos a permitir que atropellen a México”, dijo “ante los inaceptables ataques de legisladores y exfuncionarios del Partido Republicano…”.

MENSAJE CONCILIADOR

Luego vino la instrucción exacta.

Todos ellos, embajador y cónsules, no deben asumir una actitud injerencista, y en ese sentido actuarán como lo pidió el subsecretario de Estado para Asuntos del Hemisferio Occidental, Brian Nichols.

La orden a todos es acudir a medios locales -periódicos, estaciones de radio y televisoras, amén de organizaciones civiles- a destacar la colaboración al amparo del Entendimiento Bicentenario.

Se dirán varias cosas: México no produce fentanilo, la materia prima proviene de Asia u otros lados y por eso es injusto tomar al país como bandera electoral.

El combate al narcotráfico, del fentanilo y otras drogas, debe ser conjunto y eso debe incluir cambios en la percepción de Estados Unidos porque es injusto llamar cárteles a las organizaciones criminales en México y bandas allá.

Buen punto como paso inicial para enfrentarlas en la misma dureza, pero discurso y actitud amables muy distantes del llamado inicial.

LA FILÍPICA DEL ZÓCALO

1.- Con estos antecedentes, esperemos el discurso de mañana sábado en la Plaza de la Constitución.

Seguirá la filípica con el objetivo único de posicionar más al gobierno y reposicionar a su partido rumbo a las elecciones en puerta, las locales del Estado de México y Coahuila en 2023 y la generales de 2024.

Pero los destinatarios no serán los republicanos y ni siquiera Estados Unidos, la Casa Blanca, Donald Trump o el presidente Joe Biden, sino las huestes mexicanas.

Algo similar, recordemos, a cuando ante Biden hablaba de un país sureño pujante y capaz de abastecer de gasolina barata a los estadounidenses en posibilidad de cruzar la frontera para surtirse… ¡de petróleo refinado en su país!

Su objetivo estaba acá.

Y 2.- La maquinaria para esa concentración está en plena marcha.

En contraste, la provincia descansará de las corcholatas porque estarán concentradas en el acarreo y en la Ciudad de México so pretexto de la soberanía energética.

Será de curiosidad ver el trato de los acarreados hacia Ricardo Monreal, quien no asistió al otro magno acarreo del 26 de noviembre.