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Las elecciones intermedias que se avecinan el 6 de junio representan un punto de inflexión histórica para el desarrollo político del país, y, en consecuencia, para el futuro de nuestras vidas. Así de dramático es. Si la oposición no logra contener el avance hacia el autoritarismo y la destrucción de nuestra democracia en estas próximas elecciones, el deterioro de la salud de los mexicanos, de nuestra economía y de las instituciones del Estado mexicano, causarán un gran daño a la forma de vida del pueblo, aumentará exponencialmente el número de pobres, habrá mayores índices de delincuencia e inseguridad y se perderán las oportunidades de inversión, generación de empleos, viniéndose una verdadera debacle en el desarrollo humano de los mexicanos, perdiéndose el poco bienestar que mucha gente aún tiene.

El problema que se nos avecina en estas elecciones federales es que, tradicionalmente la gente pierde el interés de votar, principalmente porque no sabe la importancia que tiene la función de los diputados federales, y la demonización de estos puestos, hace pensar a la gente que “no sirven para nada”.

Mi intención en la Columna de hoy es dar a conocer la función de los diputados federales y su trascendencia en nuestra vida futura en el país, principalmente en las elecciones venideras.

El diputado federal representa a la Nación mexicana, es decir, al pueblo de México, por ello, tiene facultades exclusivas por ser del interés especial de los ciudadanos. Estos poderes son los siguientes:

  1. Aprobar el presupuesto de egresos de la federación. Es decir, tiene el control de lo que intenta gastar el gobierno federal que está representado por el presidente de la República.
  2. También tiene el derecho exclusivo de revisar, en primer término, las iniciativas de leyes fiscales. Es decir, las leyes que vayan a establecer impuestos que deben de pagar los ciudadanos, deben de ser aprobadas, antes que nadie, por los diputados.
  3. Aprobar las disposiciones que versen sobre empréstitos y reclutamiento de tropas.
  4. Nombrar a los consejeros ciudadanos que han de dirigir al Instituto Nacional Electoral. Esto es crucial, porque garantiza el orden, legalidad y equidad en los comicios en todos los niveles de gobierno, el federal, local y municipal.
  5. Designar a los titulares de los órganos de control que se encargan de vigilar a las dependencias del gobierno federal para que cumplan cabal y legalmente con sus funciones.
  6. Coordinan y evaluar a la Auditoría Superior de la Federación y nombrar a su titular.
  7. Aprobar la cuenta pública de la federación.
  8. Iniciar leyes, de la misma forma que lo hacen los senadores y el presidente de la República.
  9. Ninguna ley ni reforma constitucional puede entrar en vigor sin que antes sea aprobada por los diputados.
  10. Aunque los diputados federales son elegidos por los habitantes de su Distrito Electoral, una vez electos, representan a todo el pueblo del país. Pero, tradicionalmente, actúan enfocados a las necesidades de los habitantes del Distrito que los eligió, por lo que muchos diputados hacen gestiones en favor de los ciudadanos de su Distrito ante las oficinas del gobierno y atienden situaciones particulares en donde el diputado ejerce su liderazgo para defender los intereses de sus electores.

Los diputados duran en su encargo tres años, pudiéndose reelegir hasta 3 veces, para ocupar su cargo hasta por 12 años. Pero, primeramente, lo tiene que postular su partido político que inicialmente lo postuló, sin poder ser postulado por otro partido.

Conclusiones

Como se puede ver de lo anterior, el partido político o coalición de partidos que detente la mayoría en la Cámara de Diputados puede ejercer un gran control en el presidente de la República, al necesitarse su aprobación para las leyes que proponga el presidente, así como para tener fondos para los proyectos del presidente, endeudar al país, nombrar a los auditores de la administración pública y revisar el ejercicio del poder presidencial y aprobar sus cuentas.