Ya ganaron.
Los trabajadores del Instituto Mexicano del Seguro Social han logrado remover muchas fibras laborales, salariales y sociales.
Ahora vienen los tiempos de capitalizar en favor de todos: mejoramiento en sus condiciones de trabajo, incremento en sus percepciones y beneficios para los derechohabientes.
El primer dato informativo de gran valor es el restablecimiento de negociaciones tras momentos de tensión y riesgos de rompimiento.
Por supuesto el clamor en la calle sigue –para hoy están convocadas más manifestaciones en varias ciudades–, pero empieza a imperar la calma.
¿Bajo qué posiciones?
Fuentes sindicales refieren el punto de partida de las partes: el Sindicato Nacional de Trabajadores del Seguro Social pide siete por ciento porque ya recibió la confirmación especial:
–No es posible el diez por ciento.
Nada nuevo, puesto que aquí lo señalamos siete días atrás: es imposible alcanzar dos dígitos porque el gabinete económico ha impuesto el pragmatismo otrora neoliberal.
Para no poner en riesgo las finanzas públicas ni desatar una espiral inflacionaria, el máximo dentro y fuera del gobierno sería nueve por ciento, como se acordó inicialmente con el SNTE de Alfonso Cepeda.
Desde mayo se ha respetado esta recomendación y el personal del Seguro Social no puede, no debe ser la excepción.
Hay la intención, sí, de mejorar la oferta inicial –causa de sus movilizaciones– con dos objetivos, calmar los ánimos y hacer justicia.
¿CÓMO SALVAR A OLIVOS?
Las finanzas no dan.
Pero quizá con la anuencia presidencial y del secretario de Hacienda y Crédito Público, Edgar Amador, el director del Instituto, Zoé Robledo, ha manejado una oferta entre cuatro y cuatro y medio por ciento.
Está dos y medio puntos abajo de lo solicitado por la representación encabezada por Rafael Olivos Hernández, pero al menos hay un trofeo para los inconformes.
El alza es una de sus conquistas, pero deben agregar la revisión de las instalaciones de clínicas y hospitales de segundo y tercer nivel, a la cual se ha sumado la presidenta Claudia Sheinbaum, así como el incremento en el abasto de medicamentos y equipos.
Pero está pendiente otra tarea: evitar la caída del secretario general del sindicato para no alterar la institucionalidad y por supuesto es un punto de fricción adicional.
Como aquí se trata de dar información y no especular, esperemos a ver si avanzan en los próximos días y en qué terminan estas negociaciones.
FORTALECIMIENTO DE ZOÉ
Quien está seguro de permanecer es Zoé Robledo.
Sus colaboradores lo han escuchado: por esto y por aquello a cada rato se anuncia su inminente remoción, pero a cada versión resulta fortalecido.
Ahora, pese a los reclamos laborales, ha recibido un nuevo respaldo de la presidenta Sheinbaum y por ello se siente firme para proseguir la búsqueda de un acuerdo obrero-patronal.
@urenajose1
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