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  • Un universitario de cepa, que ha visto durante ya cerca de medio siglo a la Universidad Nacional desde dentro, lo que incluyó debates intensos sobre el futuro de esta gran institución, habla sobre las críticas lanzadas desde una mañanera. Para José Narro Robles, es claro, se hicieron aseveraciones por desconocimiento y sin datos firmes sobre la Universidad Nacional. Un debate sin utilidad, fuera de tiempo, de lugar y que generó una inquietud innecesaria
  • El ex Secretario de Salud en el gobierno de Enrique Peña Nieto, José Narro Robles

José Narro Robles, exrector, universitario de primera línea, señala que tiene la impresión de que lo acontecido en los últimos días no tiene utilidad verdadera, ya que se cuestionó a la Universidad Nacional Autónoma de México sin información de por medio. “Que se debata, pero cualquier debate debe ser con información, no con argumentos de orden ideológicos”, pide.

En entrevista con Crónica, defiende el derecho de todos, y más sus egresados, opinen sobre la institución, aunque señala que a todos nos conviene que las universidades públicas se centren en sus tareas. La intervención de la Universidad Nacional en los grandes temas nacionales “nunca se ha olvidado” en el seno de la UNAM, añade, y da ejemplos específicos sobre carreras en las que se habló de falta de compromiso social y cimentación del individualismo y la derechización.

–¿Le pareció útil el surgimiento de este debate?

–Es un debate que no tiene sentido, primero que nada porque se está cuestionando sin la información necesaria. No pienso, de manera alguna, que se evite el debate sobre las instituciones del país, sobre cualquiera de ellas, pero esto debe ser con información, no puede ser con argumentos de orden ideológico; la vida académica, científica, se rige por método, por técnicas, pero sobre todo por la intención de buscar la verdad; no con perspectivas ideológicas u orientaciones políticas.

Las conclusiones a las que se llegó, antes de cualquier análisis, no son afortunadas: se desconoce el papel de la Universidad y se descalifica por una postura atribuida, no demostrada, de orden político. Hablar de la derechización de la universidad me parece poco útil, poco propositivo, sobre todo cuando la universidad lo que ha tenido es una respuesta clarísima, de muchos años atrás, para abrirse a todas las corrientes del pensamiento.

–¿La crítica contra la UNAM es equivocada de origen?

–Cuando se señala y se califica que la Universidad ha perdido su esencia, lo que yo digo es que su esencia es la vida académica y si algo tiene fuerte la Universidad Nacional es esto. Me parece que no se trata de un debate que sea realmente de utilidad, sí me parece que se provoca una inquietud que no tendría porqué haberse producido. No es con una descalificación a priori como se puede conseguir esa búsqueda de la verdad; me parece que esto está fuera de sitio y fuera de tiempo.

–¿La búsqueda de la verdad, al menos en su inicio, quedó fuera de este debate?

–Hay que destacar, como me lo enseñaron, que la verdad científica y la “verdad política” son distintas; la verdad científica no tiene orientación ideológica. Lo que resulta para alguien una verdad política sólo expresa su convicción, así que hay que sustituir en ese caso la palabra verdad por convicción, que es parte de un credo personal.

Cuando alguien está buscando la verdad, debe entender que ésta no tiene una ideología ni orientación política.

–¿Qué me dice del señalamiento en contra sobre carreras específicas como Derecho o Economía?

–Yo puedo decir, con toda claridad y conociendo por dentro a la Universidad, que se falla al señalar que ya no hay derecho constitucional, se enseña en el pregrado, en el posgrado, se investiga en la Facultad de Derecho, en Aragón y en Acatlán, en las facultades y en Jurídicas. Derecho Agrario por supuesto que allí está y también tenemos a laboralistas de primerísima calidad, no sólo en el pasado, sino ahora mismo.

Los mismo en Economía: ¿qué no se han propuesto modelos alternativos? ¡Qué barbaridad! En la Universidad hay un grupo que tiene al menos 8 años, que se llama Nuevo Curso de Desarrollo, y que ha producido y llevado a las cámaras de diputados y senadores propuestas respecto a qué hacer con la economía nacional, con el empleo. Hay gente extraordinaria allí, profesores eméritos, doctores honoris causa, que han estado trabajando con una con una enorme sistematicidad. ¿Cómo que no se han hecho propuestas? ¿cómo que no se han hecho críticas?

A los universitarios lo que más les importa y les interesa es, en el caso de los alumnos, desarrollar su propia personalidad y su forma de entender el mundo, las cosas, adquirir conocimiento y adquirir valores. Los valores cívicos, laicos, tienen que ver con la esencia social, ahí está la honestidad, la solidaridad y el interés por respetar la pluralidad, la diversidad, por entender las diferencias y ser tolerante, por entender al otro. Hay valores básicos en favor de entender al otro y no ese supuesto individualismo o egoísmo y mucho menos un mercantilismo.

–¿Cómo le platicaría a quienes no han tenido la suerte de estar en la UNAM sobre cómo se debate de la Universidad que se da al interior mismo de la Universidad?

–Este es un punto toral en mi opinión, porque la universidad tiene muchos años, por lo menos desde la década de los setenta, en la época del doctor Soberón, más de 45 años con un centro, ahora instituto, de Investigaciones sobre la Universidad y la Educación. La Universidad se estudia a sí misma, revisa la historia y la actualidad, propone y orienta el porvenir.

Tiene proyectos y seminarios que investigan el tema de la educación superior; allí está el doctor Imanol Ordorika, que es responsable de uno de los seminarios, otro es Humberto Muñoz. Yo no quiero decir que la UNAM sea inamovible, pero la Universidad tiene herramientas para hacer análisis sobre su camino y su desarrollo. Yo le diría a la ciudadanía que una preocupación permanente de los universitarios es precisamente hacer consideraciones críticas. Cuando se pregunta que dónde está el compromiso social, hay que responder que está en todos los actos que realiza la institución, en las aulas, en los talleres, en las bibliotecas, en los laboratorios, en los campus: Allí está ese compromiso y vocación social, compromiso por entender primero y después por resolver los problemas que tiene el país.

–¿Y qué requiere la UNAM para mantener su atención a los grandes problemas nacionales?

–Por ese compromiso y por esa caracterización que tiene la universidad latinoamericana y en particular y marcadamente la Universidad Nacional Autónoma de México se ha tenido esa cercanía con el país y la sociedad. Precisamente por eso es que la Universidad debe mantener su distancia y su autonomía respecto a las estructuras políticas y los grupos. La autonomía respecto a las estructuras gubernamentales, claro que sí, pero también a las de orden empresarial, religiosa o militar. Esa es la calve, las universidades públicas necesitan libertad y también abrirse a todos los espacios de reflexión, a todas las corrientes de pensamiento y a todas las profesiones.

–¿Qué le parece la respuesta de los universitarios, individualmente o en grupo, al señalamiento que se le hizo contra la Universidad¡?

–Me parece que es consistente con lo que estoy diciendo. Una respuesta inteligente, clara, respetuosa, responsable y al mismo tiempo muy firme en el sentido de lo que es la UNAM, de lo que hace. No quiere decir, de ninguna manera, que alguien, y sobre todo sus egresados, no puedan opinar sobre ella.

A todo el mundo le conviene que las universidades públicas y la UNAM estén en la tarea que tiene: fortalecer su vida académica, formar los recursos humanos que el país necesita, estudiar los grandes temas y asuntos de la agenda nacional y prever y orientar lo que se requiere para la toma de decisiones en los poderes públicos, para materializar políticas públicas y dar respuesta a la sociedad. Eso nunca, jamás, se ha olvidado.

Perfil:

El entrevistado fue rector de la UNAM, Director de la escuela de Medicina; es Premio CRONICA 2011 por su labor al frente de la UNAM

TEXTO: LA CRONICA DE HOY