Así lo afirmó, Max Correa Hernández, secretario general de la Central Campesina Cardenista, advirtió que esa situación agudizará la crisis en el campo mexicano, pues a ello se suma el desplome en el precio internacional de los granos básicos como el maíz y el trigo además de algunas oleaginosas.
Al participar en el Congreso de la Central Campesina Cardenista en Tlaxcala, recordó que la caída en el precio del barril de petróleo obligó al Estado a hacer recortes en Ejercicio Fiscal 2016, los cuales “también le van a llegar a las dependencias y a los programas productivos de la Sagarpa, de la Semarnat y otras instituciones con las que las organizaciones campesinas trabajamos”.
En su discurso, insistió en que los precios de los granos mexicanos corren la misma suerte que los precios del petróleo ya que existe una caída en el precio internacional de los principales granos como en el caso del maíz, el trigo y otros; de ahí la urgencia de estar preparados pues esta tendencia se mantendrá cuando menos en los próximos cuatro o cinco años.
Lo anterior, aseguró, se complica a un más, «si consideramos que en México es ilustrativo el minfundio en el caso del maíz, el cual es por mucho el cultivo agrícola más importante del país. Este cultivo está en manos de aproximadamente 2 millones de productores de los cuales el 85% tienen parcelas o predios cuya extensión es menor o igual a 5 hectáreas», dijo.
En este marco de difícil acceso a los recursos institucionales, se agregan las afectaciones y ocupaciones de tierras las cuales constituyen el patrimonio económico y social de las familias campesinas, sentenció.
Asimismo, Max Correa recordó que la expansión urbana, las obras de infraestructura y megaproyectos en general generan destrucción y depredación en las comunidades rurales.
Ante esta situación vulnerable de los campesinos, existe la necesidad de adoptar medidas para salvaguardar a las personas, el patrimonio, los bienes, la cultura y la ecología de los pueblos rurales, por lo que exigimos respetar el principio fundamental de la consulta libre, previa e informada de los pueblos rurales.
Derivado de lo anterior, la agricultura campesina de pequeña escala, es técnica, económica, ecológica y socialmente viable por lo que la Central Campesina Cardenista exige, dijo, un pacto de Estado para impulsar la producción de alimentos entre el Gobierno Federal, Estados y Municipios.
Además, es necesario operar una política pública de apoyo preferencial para los productores de pequeña escala; instrumentar para cada cultivo básico (maíz, frijol, trigo, etc.) un programa de fomento a la productividad del minifundio; construir un programa de apoyos integrales para el desarrollo y diversificación de la economía campesina.
También se requiere, dijo, de una producción incluyente, de la promoción de paquetes tecnológicos accesibles a los productores de pequeña escala, programas para la recuperación, revalorización y fortalecimiento de los conocimientos de los pueblos, redes de distribución de insumos agropecuarios, inversión en bienes públicos, eficientar sistemas de recolección, transporte, almacenamiento y transformación de productos así como cooperativas de transporte en las comunidades rurales.
Por otra parte, el dirigente estatal, Heriberto Castillo, comentó que uno de los logros más importantes de la Central Campesina Cardenista en el estado es la gestión y cumplimiento de compromisos de la SCT para los afectados por la construcción del Arco Norte de Tlaxcala y se han iniciado las obras en algunos de los municipios afectados.