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El desarrollo de una economía no solo depende del crecimiento económico, sino como se da ese crecimiento, cuáles son las bases para sustentarla y sobre todo para fortalecerla por varios años.

En México todo muestra que vamos hacia atrás, que el paso de 50 años no ha sido valido para el desarrollo en nuestra industria, que el sector agrícola tampoco sea relevante porque podemos seguir importando alimentos.

Esta administración federal ha señalado el camino, seguir siendo un país manufacturero y no productor, sostener la economía de la nación con la venta de petróleo y mirar otras áreas de creación de energía como exclusivas del estado, aun cuando esto signifique un retraso para alcanzar un sector eléctrico más desarrollado y menos contaminante.

Aquellos que enarbolan el estandarte de la transformación nos han llevado a pensar que esta solo se realizará a través de la construcción del Tren Maya, el corredor Transístmico o una refinería que ha demostrado ser factible de inundaciones si el nivel de agua se eleva, lo que demuestra que solo están preocupados en hacer crecer una parte del país, el sur-sureste, y no todo.

Han aplicado miles de millones de pesos en obras que hasta el tercer año se ven difíciles de terminar, en una empresa como Petróleos Mexicanos que no ha salido de registrar números rojos, y no se dan cuenta, que, en este caso, la empresa no es la que está mal, sino el director que aún no le atina para cambiar los resultados negativos.

Mientras que en otras naciones se procura que se desarrolle la ciencia y tecnología para aplicarla en su producción industrial como la creación de automóviles eléctricos, o el desarrollo de componentes electrónicos y computacionales para hacer más eficiente el tiempo en su uso y la calidad de trabajo, en México nos estancamos.

Ahora la ciencia y la tecnología ya no son dignas de procuración para su desarrollo porque son motivo de sospecha, ahora el pueblo sabio solo será, nuevamente, un receptor de remesas que envíen nuestros paisanos, ya instalados en el extranjero, o simplemente esperar que el turismo fluya de manera más importante para ser “buenos anfitriones” solamente.

Mientras que otras naciones están apostando al desarrollo de su ciencia y tecnología, incentive el desarrollo industrial, en nuestro país seguimos pensando que la inversión privada o el aplicar recursos públicos en algunas áreas importantes para el desarrollo total, está plagado de corrupción o genera ganancias “groseras”.

México está condenado a estancarse si no se cambia el rumbo que hasta ahora llevamos, repito seguiremos siendo un país manufacturero, ensamblador, y con poca capacidad de refinar nuestro petróleo, porque si no se alienta la creación de riqueza, la inversión desaparece en la misma proporción.