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Estira y afloja

La última planta de energía nuclear de California, Diablo Canyon, ya no dejará de operar como estaba previsto. El gobernador Gavin Newson decidió mantenerla abierta una década más porque las sequías severas afectaron la energía hidroeléctrica y se retrasaron los proyectos eólicos y solares por problemas en la cadena de suministro.

En Francia, Bélgica, Alemania, Japón, Reino Unido, Polonia y muchos países más regresaron los planes a favor de la energía nuclear, tanto para extender las licencias de operación de reactores como para reiniciar las plantas cerradas y acelerar la construcción de nuevos centros. En Europa pesa mucho la guerra en Ucrania y el encarecimiento del gas, aunque en todo el mundo sobresale la tendencia por reducir el uso de energéticos contaminantes.

En Alemania trabajan seis reactores y 30 están parados; en EU 92 y 40, respectivamente; en Francia 56 y 14, en Japón 33 y 27 y en Reino Unido 12 y 33. Los países con mayor capacidad nuclear instalada en el mundo son EU, con 94.72 GWe; Francia, 61.37, y China, con 52.14 GWe; México cuenta con dos unidades en Laguna Verde con una capacidad conjunta de mil 552 MWe, que en 2021 produjeron 11.6 TWh, o 5.3 por ciento de la electricidad generada en el país.

Tímidamente en México se afirma que la transición energética sí considerará más potencia de energía nuclear, pero el objetivo central del titular de la CFE, Manuel Bartlett, es por lo pronto levantar la bandera patriotera y demagógica. Debería leer el último número de la revista Eficiencia Energética, del Fide, que dedica todos los textos a este tema que incluye los desechos radiactivos, la seguridad de los reactores y los reactores modulares de tamaño pequeño.

Excelente decisión de Jorge Toro González, presidente del consejo editorial de la revista, y de Raúl Talán, director general del Fide. Participan expertos de la Academia Mexicana de Ingeniería, la UNAM, el IPN, el Instituto Nacional de Investigaciones Nucleares, la UAM y la Universidad Autónoma de CdMx. Entre las colaboraciones, los doctores Gustavo Alonso Vargas y José Ramón Ramírez Sánchez, del Instituto Nacional de Investigaciones Nucleares, explican con toda claridad por qué sí son viables los proyectos nucleares en México, y otros expertos demuestran cómo los resultados financieros serán positivos.

Fortalecerá el acuerdo de cooperación nuclear civil entre Estados Unidos y México suscrito el pasado 3 de noviembre, que brinda un marco normativo para las exportaciones de materiales, equipos y componentes nucleares desde EU a partir de un compromiso recíproco de no proliferación nuclear. Posibilita la transferencia de material nuclear, equipos (incluso reactores), componentes e información para fines de investigación, y producción de energía nuclear.

jesus.rangel@milenio.com