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Detrás de su aspecto bonachón, de su inseparable Stetson (Diamante 1000x), de su aparente candor de granjero texano, siempre cerca y falsamente identificado con el poder nacional del país donde representaba, defendía y propagaba los intereses de su país y de nadie más, Ken Salazar es personaje clave en el descubrimiento de las alianzas del gobierno mexicano con la delincuencia organizada.
Obviamente su participación en el secuestro del Mayo Zambada fue una obra maestra del espionaje internacional. Con todas las proporciones fue tan figurante y eficaz como la captura de Nicolás Maduro.
Los funcionarios mexicanos responsable de conocer prevenir y hasta evitar algunas de las actividades de extranjeros y nacionales en asuntos de seguridad, no vieron pasar ni la sombra de una operación quirúrgica ante la cual sólo respondieron con chillidos y lamentos. Andrés López, el primero de los inútiles quejicosos con sus reiteradas peticiones de explicación y bravatas de soberanía. ¿Y no quieres pavo?, le respondían.
“El Mayo” se convirtió en ave canora al servicio de los intereses estadounidenses. Demócratas o Republicanos. Da lo mismo.
A partir de ese caso se desarrollaron todos los demás movimientos de los Estados Unidos incluidos los recientes pedimentos de extradición a los cuales se ha respondido con los dedos en el marco de la puerta mientras Sinaloa arde en la violencia y la evidencia.
Todo comenzó –en este episodio aún inconcluso– en los tiempos de Ken Salazar a quien fue muy fácil cerrarle las puertas del Palacio Nacional cuando su previa apertura –de par en par– le permitió (y ahora lo relata) accesos impensables para cualquier otro embajador estadunidense, porque ninguno de ellos en tiempos recientes caminaba por ahí con cara de bobo, como Peter por su casa.
Ya lo sabemos: el presidente de México es la persona mejor informada del país… después de la embajada americana.
Y si no, ahí está el reciente caso de los agentes de la CIA involucrados en Chihuahua, sin conocimiento del gobierno federal. Ni siquiera sabían de su presencia… o eso dicen.
Hoy Ken Salazar, con una oportunidad precisa e idéntica actitud de candor e inocencia, como quien no quiere la cosa, suelta el sombrerazo y mete en los teoremas del análisis sobre ilusión y colusión de Morena y sus gobiernos en el crecimiento, auge y eminencia del crimen organizado , un elemento hasta ahora sólo supuesto y sugerido, pero no mencionado directamente por su nombre: Andrés López.
Salazar ha escrito un libro memorioso de sus tiempos mexicanos.
Lo ha editado Ben Bella Books, una editorial emergente en el competido mercado editorial de los Estados Unidos. Esa etiqueta es quizá la primera sorpresa. Cualquiera recordaría al primer presidente argelino de la época post colonial, derrocado por un golpe militar encabezado por Houari Boumédiène. Pero esos son otros temas. Esta empresa, con sede en Texas, se llama así por el acrónimo de los hijos de su fundador, Glenn Yeffeth (Benjamin e Isabella).
Salazar confirma en su libro los miedos de Andrés López con motivo de las revelaciones del Mayo Zambada.
El sólo hecho de hablar de “revelaciones” sugiere la existencia de culpas por ocultar y complicidades por sepultar o mantener en la oscuridad. Lo malo de todo esto es evidente: no sólo El Mayo puede revelar pecados o saber la ubicación del armario repleto de esqueletos. Los suyos y los ajenos.
Si bien en el parcial texto se advierte un tono precautorio, la realidad ya lo ha superado: las delaciones de Zambada ya se produjeron. No son una amenaza. En todo caso son material de reserva en manos de los Estados Unidos para cuando necesiten munición de tal calibre. Me canso ganso.
Por ahora Trump y sus halcones se conforman con estrechar el cerco a través de la presión sobre otros actores.
En estos próximos días –si el patito uniformado de verde no ocupa demasiado tiempo en la imprescindible Mañanera–, escucharemos las palabras presidenciales frenando la importancia de las páginas de Salazar en su libro, “Las Fronteras: Mi lucha por un EU incluyente”. Y de Salazar mismo.
Hasta ahora se sabe poco de tal volumen.
La prensa mexicana ha aludido algunos pasajes, como este, por ejemplo, con base en los comentarios de un empresario y confidente cercano al ex Mandatario ( suena como Poncho Romo) sobre la preocupación de A.L., tras la captura de “El Mayo” un mes antes.
–“En esas fechas, (lo) escuché de un amigo al que yo llamaba ‘El Susurrador’.
“Él era (es, si no ha muerto) un prominente empresario mexicano que de vez en cuando me daba consejos. Pero principalmente él era alguien que le susurraba al oído a AMLO. Era un amigo y confidente del Presidente mexicano”. En estos tiempos de especulación y quiniela podríamos pensar en Rincón, Romo, Slim. Sólo Salazar lo sabe y lo cuida.
Obviamente SalaMr. Ken no es el primer embajador de Estados Unidos con obra publicada en torno de su experiencia diplomática en México. Este es un país complejo y en muchos sentidos subyugante y la experiencia de tal función no es para nada desdeñable o fácilmente olvidable.
En tiempos recientes destaca la obra de Jeffrey Davidow, “El oso y el puerco espín”, cuyo solo título ya da cuenta de lo espinoso de una relación tan desigual.
Si bien en el libro de Davidow el tema fundamental es la migración (fue escrito en tiempos de Vicente Fox y la célebre como imposible “Enchilada completa” de Jorge Castañeda), algunos de los peores aspectos de hoy ya se vislumbraban como bien señaló en su momento Juan Pablo Aranda.
“…El problema terrorista, la democracia liberal, la situación electoral de los hispanos en Estados Unidos y la cantidad de ideas adicionales, engloban el singular asunto de las relaciones bilaterales que Davidow busca exponer, a manera de narrativa de su propia experiencia como voz norteamericana en México, con la finalidad de proponer algunas pautas e ideas que sirvan para el posterior desarrollo de ambas naciones.
“Como se mencionó en el inicio de esta discusión, el terrorismo (ahora los cárteles como organizaciones así descritas), se presenta como una fuerza —Davidow no se contenta con decir esto, sino que añade la necesidad de entender que los sistemas de seguridad e inteligencia tienen fallas y que nada se puede hacer para volverlos infalibles—, que amenaza a la humanidad entera, principalmente al occidente, con destruir las bases mismas de la fundación de sus estados: la seguridad…”
Ken Salazar le ha puesto a Morena (para usar un arcaísmo) una pica en Flandes. En el día del Padre se divulgaron sus murmullos sobre el patriarca y sus temores, miedos o sospechas. Si eso le quita o no el sueño al aludido, es harina de otro costal.
Pero la polvorilla se ha encendido hasta la casa de la Chingada.
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