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Por Rivelino Rueda.-
Sanjuana Martínez Montemayor le dedica más tiempo a cuidar de sus buganvilias que a tomar medidas ante el hacinamiento y los potenciales contagios de Covid-19 en los casi 250 trabajadores que van a laborar, en la clandestinidad, a la bodega de África 15.
La pandemia, los contagios al alza en todo el país, la instrucción del gobierno federal de “quedarse en casa”, en ese momento no interesan a la directora general de Notimex. Lo importante es el aspecto de las flores de ornamento que instala cuidadosamente en su nueva oficina.
Un sanitario de tres por tres metros para casi doscientas cincuenta personas, en tres turnos. Mujeres y hombres compartiendo el mismo cuarto hediondo de materia fecal y orines fétidos, sin papel higiénico, sin jabón, a veces sin agua.
Diez cámaras de videovigilancia para “tomar medidas drásticas” ante cualquier movimiento sospechoso, más parecidas al espionaje que a un control para la seguridad de los trabajadores. Los “focos de alerta” ante jornadas laborales clandestinas, a sabiendas de que se está violentando el estado de huelga legítima en la agencia.
Martínez, sin ninguna sanción, ha violado leyes federales. Entre éstas, la Ley Federal de Austeridad Republicana y sus lineamientos, la Ley Federal del Trabajo, la Ley General de Responsabilidades Administrativas de los Servidores Públicos, la Ley de la Agencia de Noticias del Estado mexicano, Notimex, el Reglamento del Instituto de Administración y Avalúos de Bienes Nacionales, e incluso el Artículo 123 de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos. Todas pisoteadas de la manera más cínica.
El engaño, la mentira y el chantaje como carnada para justificar el ejercicio discrecional de 222 millones de pesos del presupuesto asignado para 2020.
Y es que todo se puede en esta administración si uno es “protegido” del presidente Andrés Manuel López Obrador. Sanjuana Martínez lo sabe y por eso le dedica más atención a sus buganvilias que al personal que labora en el organismo que supuestamente preside.
El grupo de incondicionales, a pie juntillas, prestos a cumplir la triple labor dictada por “La Patrona”: reventar la huelga a como dé lugar, fomentar campañas de odio hacia los críticos y los trabajadores en paro, así como fungir como virtuales capataces en la “sede alterna” que, supuestamente, es invisible para todos, hasta para las autoridades hacendarias, a quienes se tenía que notificar sobre su arrendamiento.
Sanjuana Martínez riega sus buganvilias con esmero, con harto amor, en su nueva oficina de África 15, en el Barrio de La Concepción, de la Alcaldía Coyoacán, alejada de la realidad.
Pero nada salió como la funcionaria esperaba.
Incluso, se fue por la borda la instrucción de no dejar huella sobre las labores ilegales que se desarrollaron en ese inmueble y, sobre todo, el reporte que -por obligación- tenía que hacer Notimex sobre la renta de ese sitio.
¿Leyes laborales? ¿Para qué?
Martes 17 de marzo de 2000.
A la señora que ama las buganvilias y la tranquilidad en su oficina particular le urge cerrar el paso a los huelguistas de Notimex. Es tanta la obsesión de ganar la partida, a costa de lo que sea, que dicta la orden para presentarse a trabajar en unas oficinas alternas.
Busca esquiroles, materializa un sindicato blanco, regaña (la palabra más exacta es “humilla”, de acuerdo con testimonios de editores, reporteros y fotorreporteros que laboraron en Notimex) a sus más cercanos. Siempre saca a relucir el cobijo que tiene del presidente Andrés Manuel López Obrador.
Y en ese afán de actuar por las malas, sin importarle las leyes laborales, y querer doblegar a “sus enemigos” y “detractores”, ordena la renta de un inmueble para aparentar que en la agencia —que se fundó en 1968, con motivo de los Juegos Olímpicos en la Ciudad de México—, las cosas marchan a la perfección.
