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elcristalazo.com

De ninguna manera es momento para analizar la justeza o el desatino de las motivaciones de México en sus relaciones con otros países. La aplicación de los principios constitucionales es un mero escudo, una canción a veces desafinada (¿desatinada?).

Quizá sólo valga la pena señalar cómo se abren, con demasiada velocidad, tantos frentes de conflicto y cómo se pueden asociar los intereses foráneos unos con otros.

No es nada más pensar en la oportunidad o lo inoportuno de algunas acciones en las cuales se juega al filo de la navaja entre los intereses urgentes y presentes y la aplicación de una doctrina defensiva como la de Don Genaro Estrada asi se aplique de manera heterodoxa por la Cuarta Transformación.

El hecho hoy es simple: nunca antes habíamos tenido abiertos tantos escenarios conflictivos, de mayor y menor importancia y dimensión.

No es lo mismo –por ejemplo– el legítimo enojo contra Ecuador–Invasor, al reciente desacuerdo con Israel, calificado sin pudor alguno como Estado genocida.

Quizá esa palabra satisfaga a algunos radicales pro Palestina pero diplomáticamente se podría exhibir un desacuerdo profundo sin usar tan terrible vocablo cuya sola pronunciación enfurece a los israelitas y limita cualquier negociación una vez publicada.

Esto se divulgó hace muy poco tiempo:

“..(S.E) La presidenta Claudia Sheinbaum afirmó este viernes (8) que su Gobierno se ha manifestado “en contra del genocidio en Gaza”, reiteró su respaldo al reconocimiento de Palestina como Estado y ofreció apoyo consular a los mexicanos que participan en la Flotilla Global Sumud, que busca llevar ayuda humanitaria a la Franja de Gaza”.

Se podría pensar en una reacción repentina ante el ataque a las embarcaciones con mexicanos a bordo, pero la grave acusación de genocidio (con la cual se puede estar de acuerdo o no, eso es secundario), viene de tiempo atrás.

El año pasado ya se decía (antes del asunto de las barcas) cuando se recibió a la embajadora palestina, Nadya Rasheed) :

“…Nosotros hemos acompañado desde el presidente López Obrador y ahora, (en ) todas las denuncias que se presentaron junto con el gobierno de Chile por la situación que está viviendo Gaza. Y todo el posicionamiento, de acuerdo con la comunidad internacional, de que pare este genocidio en Gaza, esa es nuestra posición…”

Como se sabe ahora, Israel interceptó en aguas internacionales las barcazas del Global Sumud –Resistencia global– con la simple justificación de la simpatía de sus ocupantes hacia Hamas y otras organizaciones antisionistas.

La flota pro palestina navegaba con “ayuda humanitaria”, definición inaceptable para el gobierno de Netanyahu el cual festejó la intercepción de esta manera:

“…Las autoridades israelíes anunciaron que habían capturado a 175 activistas a bordo de una veintena de barcos, en tanto que los organizadores del convoy los cifraron en 211, entre ellos una concejal del Ayuntamiento de París.

“Inicialmente todos iban a ser llevados a Israel, pero “tras un acuerdo con el gobierno de Grecia, los civiles (…) serán desembarcados en las próximas horas en las costas griegas”, escribió el canciller israelí, Gideon Saar, en la red social X.

“Grecia “velará por su regreso seguro a sus países”, señaló por su parte el ministerio de Exteriores griego en un comunicado…”

“…El primer ministro Benjamin Netanyahu, por su parte, calificó la interceptación de “total éxito” y describió a los participantes como “partidarios” del movimiento islamista palestino Hamás, considerado terrorista por Israel y otros países”.

El clima con Israel se había enrarecido por la negativa de Tel Aviv para entregar a dos prófugos mexicanos: Tomás Zerón de Lucio y Andrés Roemer. Ahora la reiterada acusación de genocidio lo complica todo.

Mientras esto sucede en el Mediterráneo, aquí el señor Roberto Velasco ofrece sus palabras en la conferencia matutina. Todavía no le sucede como a Emilio Rabasa quien humilde compuso las relaciones tras el voto mexicano en las Naciones Unidas en favor de una resolución para calificar el sionismo como una forma de racismo.

El boicot judío puso a temblar al gobierno de Luis Echeverría. Eran los años 70 del siglo pasado.

Hoy es distinto (¿?):

“…El canciller Roberto Velasco afirmó este martes que “no hay ninguna justificación para violar los derechos humanos de nuestros connacionales” que participan en la Flotilla Global Sumud y aseguró que el gobierno mexicano ha exigido a Israel, por vías diplomáticas y públicas, el respeto a sus garantías, así como al derecho internacional y a la libre navegación en aguas internacionales…

“…Velasco remarcó que las personas que integran la delegación mexicana tienen un propósito humanitario y pidió que no sean objeto de agresiones. “Se trata de un grupo de mexicanos que son profesionistas, que son gente que está buscando un tema humanitario…”

Y con ese mismo propósito, el humanitarismo náutico (porque se hace a través de embarcaciones) nuestro país, en medio de una crecientre rispidez con los Estados Unidos, celebra los envíos a Cuba sin confundir los alimentos con el petróleo.

Obviamente los desarreglos con el gobierno de Trump no obedecen sólo a la relación fraterna con el pueblo cubano, pero son un grano más en el buche de la gallina, como decía el ranchero.

Apenas ayer el director de la DEA, Terrence Cole, en una audiencia en el Senado de su país dijo (como hablan los políticos mexicanos, fuerte y claro): “las acciones en marcha para enfrentar a los grupos criminales mexicanos y sus asociación con grupos políticos (¿cuáles? si nomás hay uno) , solo son el inicio de lo que está por venir”.

Frente a eso Omar García Harfusch tartamudea explicaciones para decirnos: no hay indicios ni investigaciones contra Rocha en México. Pero allá sí, en medio de un clima no conocido en años cercanos, al cual desde aquí se aumenta la temperatura de la caldera ya en ebullición.