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Esta semana, sorpresivamente, se dio a conocer una posible nueva configuración de la oposición que espero aglutine y no divida. Tiene un nombre atractivo y pegajoso, parecido al frente formado por la izquierda en las elecciones de 1988, llamado Frente Democrático Nacional. El nuevo nombre de este nuevo frente opositor se llama “Frente Cívico Nacional”. Interpreto que supone ahora que ya tenemos democracia, antes (en la época de Miguel de la Madrid) no la había. Ahora, lo que no hay es una ciudadanía fuerte, lo que hay son partidos sin democracia. Es decir, se interpusieron en medio los partidos políticos frente a la decisión ciudadana en las urnas. Dicho de otro modo, los ciudadanos deciden quien gana las elecciones, pero a partir de las postulaciones que hacen los partidos políticos utilizando medios no democráticos.

El Partido Acción Nacional, fue el único partido que se acercó a los ciudadanos para la postulación de sus candidatos. Pero, a partir del año 2000 en el que obtuvo el poder, poco a poco fue perdiendo sus prácticas democráticas hasta llegar al momento en que vivimos, en que el PAN tiene como excepción la postulación de sus candidaturas por medios democráticos. No se diga en los demás partidos de oposición, y en el caso de Morena, en donde o se decide por sorteo quienes serán sus candidatos, o por encuestas dirigidas o por dedazo de su jefe máximo.

En el último proceso electoral que tuvimos este año, se armó por Sí por México, grupo de ciudadanos partidistas y no partidistas, junto con el PAN, PRI y PRD, hacer una serie de acuerdos de coalición bajo el símbolo de Va por México. Inicialmente, se había consensuado con los partido que integrarían la coalición que iba a haber una apertura hacia candidaturas de ciudadanos externos y se abrirían sus procesos democráticos internos, pero esto no sucedió, sino que los partidos se enconcharon en sus propias dirigencias manejadas por pequeños grupos de interés nacionales y locales, que finalmente decidieron sus candidaturas entre sus amigos, obteniéndose un resultado, a mi forma de ver, malo y mediocre, en el mejor de los casos, con excepción de las elecciones en la Ciudad de México, en donde se levantó ampliamente la conciencia de la clase media en contra del régimen.

Lo novedoso del Frente Cívico Nacional, es que propone que todas las candidaturas para las próximas elecciones, incluida la presidencial, se realicen a través de elecciones primarias. Es decir, que las postulaciones de candidatos de los partidos políticos se realicen por los ciudadanos militantes y simpatizantes de los partidos políticos.

Para ello, los partidos de oposición que se coaliguen le solicitarán al INE realizar un proceso de elecciones primarias en donde se inscriban los ciudadanos simpatizantes de los partidos para que, junto con sus militantes, postulen a los candidatos de la oposición que se constituyan en una coalición llamada Frente Cívico Nacional.

Si se logra aglutinar en este Frente a Movimiento Ciudadano, con la posibilidad de agregar al Partido Verde, se generaría la gran posibilidad de sacar a Morena del poder en la mayor parte del país y de la presidencia de la República, para conformar el primer gobierno de coalición contemplado en nuestra Constitución.

Con esto, podemos regresar a la senda del camino hacia la democracia agregando un componente que le ha faltado, la participación ciudadana en la política de manera directa y comprometida. Ello sería darle a la ciudadanía un poder cotidiano, constante y determinante en los destinos del país.

Con este componente, los ciudadanos adquieren el poder necesario para que los funcionarios de elección popular realmente nos rindan cuentas y se desempeñen con esmero para satisfacer las necesidades que exijan los ciudadanos, porque sus puestos se van a deber a ellos y no a grupos de poder que se esconden en las dirigencias partidistas.

Luego, el siguiente paso a seguir es desarrollar verdaderos esquemas de Gobierno Abierto en donde el ciudadano y servidor público desarrollen políticas públicas y actos de gobierno de manera conjunta.