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La presidenta Claudia Sheinbaum Pardo aseguró este miércoles que las recientes acciones de autoridades estadunidenses contra políticos mexicanos deben analizarse con una visión de largo plazo, pues advirtió que está en juego “quién decide en México”. Al señalar que los gobernadores Alfonso Durazo, de Sonora, y Américo Villarreal, Tamaulipas, deberán aclarar los señalamientos sobre el retiro de sus visas, sostuvo que la relación bilateral se desarrollaba favorablemente “hasta que se presenta el caso de Chihuahua”.
“No queremos conflicto con Estados Unidos. Claro que no. Nosotros queremos que haya tratado comercial y todo lo mejor para México y la relación conjunta”, dijo la mandataria en su conferencia matutina, donde reiteró que la vía diplomática seguirá siendo la ruta de su gobierno.
Luego de que el martes reprochó al embajador de Estados Unidos en México, el coronel en retiro Ronald Johnson, haber emitido opiniones sobre asuntos que consideró ajenos a sus funciones diplomáticas, Sheinbaum aclaró que existe comunicación permanente con el representante estadunidense. Informó que el canciller Roberto Velasco habló con él en varias ocasiones el martes y señaló que también mantiene contacto frecuente con la Secretaría de Relaciones Exteriores y con distintas áreas del gobierno mexicano.
“No queremos un conflicto, no queremos. Pero nosotros tenemos que ser muy claros cuando vemos que hay otras intenciones”, sostuvo. Agregó que, de ser necesario, seguirá recurriendo al diálogo directo con Trump, con quien aseguró haber conversado en alrededor de veinte ocasiones.
Respecto a las versiones sobre a la información difundida en medios estadounidenses sobre el retiro de visas a los gobernadores Alfonso Durazo, de Sonora, y Américo Villarreal, de Tamaulipas, contra quienes las autoridades estadounidenses abrieron investigaciones, según una investigación por el Puente News Collaborative y Los Angeles Times, Sheinbaum señaló que ambos “tienen que aclarar”, aunque cuestionó el propósito de difundir ese tipo de información. “¿Qué intención con quitar la visa y además hacerlo público?”, planteó, al tiempo que llamó a observar con atención el contexto en que surgen estos señalamientos.
La jefa del Ejecutivo sostuvo que México ha mantenido una amplia coordinación con la administración del presidente Donald Trump en materia de seguridad y migración, al grado de que funcionarios estadounidenses han reconocido públicamente la colaboración entre ambos países. Destacó además la reducción de los cruces irregulares hacia territorio estadounidense y las acciones emprendidas por su gobierno contra la delincuencia organizada.
“Todo va muy bien. Colaboramos. Hasta que se presenta el caso de Chihuahua”, afirmó al referirse al episodio en el que agentes de una agencia de Estados Unidos participaron en una operación en territorio mexicano sin la acreditación correspondiente ante la Secretaría de Relaciones Exteriores. Señaló que, a partir de ese hecho, la Fiscalía General de la República abrió una investigación.
Sheinbaum también se refirió a la solicitud de extradición presentada por una oficina del Departamento de Justicia de Estados Unidos contra diez mexicanos, entre ellos el gobernador con licencia de Sinaloa, Rubén Rocha Moya, un senador y un alcalde en funciones. Indicó que, antes de cualquier actuación, deben presentarse pruebas y corresponderá a la fiscalía determinar si existen elementos para proceder.
“¿Quién elige a los gobernadores? ¿A un senador, a un presidente municipal? La gente, el pueblo”, señaló. Añadió que resulta necesario reflexionar sobre las implicaciones futuras de este tipo de acciones y preguntarse “hasta dónde somos nosotros quienes decidimos en México y hasta dónde es de fuera quienes deciden por nosotros”.
La mandataria insistió en que la discusión no debe verse sólo desde la coyuntura, sino desde una perspectiva de largo plazo. “Las decisiones que tomemos hoy van a influir en nuestros hijos, en nuestros nietos y en nuestros bisnietos”, afirmó.
Con información del periódico LA JORNADA
