Recientemente dos palabras han estado en la narrativa oficial, soberanía e injerencia, que se ha utilizado como el ancla para la narrativa de un nacionalismo trasnochado que implica defender a México de los extranjeros aun cuando los mismos mexicanos son quienes más lastiman al país.
Claudia Sheinbaum, en su recorrido por las 32 entidades expresó que la defensa de la soberanía es fundamental para seguir siendo un país con libertades, aun cuando estas libertades cada vez son más acotadas.
Ahora hasta hacer chistes, memes o sátira política está penado y por ello la risa de los mexicanos, que nos caracteriza por todo el mundo, tendrá que acallarse.
Quien piense diferente, otra libertad que empieza a acortarse será calificado como un personaje no grato y hasta antipatriota. Aquellos que se atrevan a seguir cuestionando y criticando las decisiones que se toman día con día desde Palacio Nacional o en alguna secretaría de estado o dependencia del mismo serán investigados, porque posiblemente reciben ordenes o dinero del extranjero y también serán sancionados.
De esta forma, y hasta llegar a los comicios del 2027, estos dos conceptos estarán presentes y se utilizarán en las campañas políticas para subrayar que Morena y sus aliados son los únicos que piensan y protegen la soberanía nacional y no aceptaran injerencia de ningún extranjero.
Esto, por supuesto, seguirá siendo un factor de división, con el objetivo de llegar a los comicios con partidos de oposición odiados mermados en el animo del electorado. No por sus acciones sino por los calificativos que se les imponen e impondrán hasta el día de los comicios.
Para hacer valer esto se han realizado modificaciones constitucionales que permitirán anular comicios donde se encuentren indicios de que hubo injerencia de dinero o ideología extranjera, lo que permitirá a Morena y a sus aliados ganar una mayoría, aun cuando no haya ganado a través del voto popular.
Así la injerencia y una doble nacionalidad serán los factores para evitar que muchos aspirantes de la oposición no logren alcanzar una candidatura y con ello eliminar a quienes podrían convertirse en un dolor de cabeza para los próximos años.
Y aunque digan que la doble nacionalidad no se aplicará en estos comicios, se insistirá que los candidatos, de la oposición, que están en esa circunstancia, obedecen a lineamientos extranjeros y no a los que la patria requiere para seguir con la “consolidación de la transformación”.
La soberanía e injerencia serán conceptos para enfrentar no solo a la oposición, sino a quienes pretendan hablar mal de Morena y sus aliados. Porque regresar a la medianidad de los años 70 del siglo pasado puede ser un elemento que siga disfrazando una dictadura señalando que es humanismo.
Pero los ciudadanos deberán analizar sus decisiones y en su caso exigir que las autoridades no utilicen dos conceptos que son fundamentales para que nuestro país se mantenga en desarrollo como instrumentos políticos.
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