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Todo indica que el sexenio de la 4T, del cambio, da por cerrados sus trabajos y ahora está más preocupado por mantener el poder, aquel que busco durante varios años y cuando lo obtuvo no entendió para que los busco durante muchos años.

México quedará a merced de los grupos criminales porque el gobierno federal ha manifestado que no cambiara su estrategia de seguridad, si es que ha existido alguna, y por lo tanto tendremos que esperar los resultados finales del número de muertes y desparecidos en el país al término de este sexenio.

López Obrador ya había mostrado sumisión ante estos grupos criminales desde el momento de señalar que su política de seguridad seria “abrazos y no balazos”, esperando que con ello se obtuviera la paz social en México.

Luego mostró otro acto de sumisión al ordenar soltar a Ovidio, el hijo del Chapo Guzmán, y días después presuroso saludar rendir respeto a la madre del Chapo. Más recientemente señalar que los delincuentes también se les debe respetar sus derechos, para luego al realizar la inauguración de una carretera enclavada en el llamado Triángulo dorado, donde se sabe es territorio de marcos, manifestar que ahora sería el territorio de la gente buena.

En materia económica, exige al Banco de México ser más creativo para poder disminuir los altos niveles de inflación, cuando la falta de producción agrícola y alimentaría hace que los precios de estos productos sean más altos, en cuanto a una política pública económica, jamás intento crear un fondo de fortalecimiento del desarrollo de la industria y el comercio en os tiempos más difíciles de la pandemia y ello provocó el cierre de miles de empresas que dejaron en la calle a millones de mexicanos, muchos de ellos ya instalados en el mercado informal y otros con salarios raquíticos en sus “nuevos” empleos.

Esto provoco que, quizás lo único positivo de esta administración, el incremento al salario mínimo fuera pulverizado por el nivel alto de inflación, es decir el incremento de los costos de productos y servicios.

México se encuentra muy por debajo de la situación económica que imperaba en el 2018 con crecimientos apenas de 0.01 por ciento mensual lo que dejará un crecimiento promedio por debajo del 2 por ciento durante este sexenio.

En cuestión social, los programas implementados, que ya venían desde el sexenio anterior, no cubren los requerimientos mínimos para que una persona de la tercera edad pueda mejorar su calidad de vida, y mucho menos que los jóvenes que empiezan a forjarse su futuro logren acceder a niveles más altos de los que han vivido en los últimos años., Esto último un programa que presupuestalmente duplica el que se otorga a la UNAM, cambiando con ello el ofrecer dadivas y no un sistema educativo más asequible para los jóvenes.

Respecto al sistema de salud, son más de 23 millones de personas que no cuentan con un servicio adecuado porque el Insabi, no ha logrado despegar y consolidarse como el servicio de salud que esperaba la gente.

Si a esto sumamos la falta de médicos, medicinas, hospitales y material adecuado en el del IMSS y del ISSSTE, México no ha logrado mejorar el sistema de salud implementado en año anterior con el Seguro Popular.

En resumen, bajo cualquier medida, México se encuentra peor que hace cuatro años, lo fácil que suponía a López Obrador el gobernar, no se ha logrado ver, y posiblemente no lo encontrará.

Por ello y como lo hicieron los gobiernos anteriores, buscará que su movimiento Morena mantenga el poder, para con la continuad tapar lo malo de su administración y no se busquen culpables de corrupción y otros menesteres que han hecho mucho daño al país.

Sin embargo, el daño ya está hecho y será como se calificará a este gobierno en la historia, como un sexenio totalmente perdido.