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Nuestro presidente está forzando a su Gabinete a actuar en contra del Estado de Derecho. Eso lo sabemos desde hace mucho, pero ahora, eso, además de traer consecuencias domésticas, traerá efectos con una perspectiva internacional.

Realmente es vergonzoso que un jefe de Estado responda con una chunga utilizando la canción de Chico Che, burlándose de la amenaza que representan los procedimientos de consulta, conforme al T-MEC, iniciados por Estados Unidos y Canadá en contra de México para llevar a paneles internacionales la aplicación de la política energética del presidente, que además de violar la Constitución, quebranta nuestros compromisos internacionales afectando los derechos adquiridos de los inversionistas estadounidenses y canadienses que acudieron a México con capitales de riesgo a establecer sendos negocios energéticos ante la oferta realizada en 2014 con la reforma energética realizada en nuestro país.

El presidente, con el pretexto de que el Capítulo 8 del T-MEC reconoce la soberanía de México sobre los hidrocarburos, pretende extender dicho concepto para fundamentar que México puede hacer lo que se le pegue la gana en materia energética, so pretexto de que, al tener soberanía sobre los hidrocarburos, esto se extiende a todo lo que se produce con ellos, como la electricidad.

Ese Capítulo 8 que tanto celebró nuestro presidente como el gran logro obtenido por su negociador Jesús Seade, realmente reafirma lo que dicta nuestra Constitución en su artículo 27, respecto a la propiedad de la Nación de los hidrocarburos en el subsuelo. Eso nadie lo ha puesto en duda ni a discusión. Pero ello no implica que el gobierno mexicano, con ese pretexto, niegue a los particulares sin motivación ni fundamentación alguna, la importación de hidrocarburos, ni mucho menos da pretexto para darle prevalencia a la Comisión Federal de Electricidad en el despacho de energía eléctrica sobre los productores de electricidad con energías renovables como la eólica y la solar.

Además, dicho Capítulo 8 manifiesta expresamente que los derechos de México respecto a los hidrocarburos se dan sin prejuicio de los derechos y remedios que tienen Estados Unidos y Canadá, respecto a lo pactado en el Tratado. Es decir, esto se da, siempre y cuando no se vean afectados derechos adquiridos.

Nuestro presidente engaña al pueblo diciendo que la Suprema Corte de Justica declaró como constitucional las reformas a la Ley de la Industria Eléctrica, cuando lo que sucedió fue que no se obtuvo en la Corte la mayoría calificada necesaria para declararla en forma generalizada como inconstitucional, pero sí se dejó abierta la posibilidad que con amparos se detengan las consecuencias que acarrea esa ley inconstitucional.

En fin, el presidente pretende “tapar el Sol con un dedo”, con engaños y argumentos sesgados, haciendo quedar mal a México burlándose de países poderosos que son nuestros socios estratégicos y vecinos en América del Norte, utilizando cancioncitas burlonas de Chico Che, como diciendo “a mi me hacen los mandados”, ante la amenaza de la imposición de severas sanciones a México, en los términos del T-MEC.

Es realmente patético ver como funcionarios con alto nivel educativo como el Canciller Marcelo Ebrad, tengan que declarar sinrazones como que “ningún tratado puede estar por encima de la autodeterminación y soberanía de México” [https://mvsnoticias.com/nacional/2022/7/22/ningun-tratado-puede-estar-por-encima-de-la-soberania-de-mexico-ebrard-559867.html
Claro está que la soberanía de una nación le da la facultad de violar los tratados internacionales que haya celebrado, pero eso no implica que al violarlos quede esa nación libre de consecuencias bajo los términos del tratado.

Además de los daños económicos en los que México pueda incurrir por las violaciones al T-MEC, el desprestigio que se va a generar en contra de nuestro país en la escala internacional será enorme y de proporciones difíciles de calcular.

México siempre había mantenido grandes niveles de confianza y prestigio respecto de sus obligaciones internacionales, pero ahora con esta actitud, desde la burla del presidente con Chico Che, hasta la respuesta irresponsable del Canciller, nos retrasará a niveles de un país bananero. Gran trabajo nos costará volver a recuperar el prestigio que nos ganamos con tanto esfuerzo.