elcristalazo.com
Ignoro si esta anécdota es real.
Pero , como se dice desde los tiempos de Giordano Bruno (De gli eroici furori; “De los heroicos furores.1548) : ‘se non è vero, è ben trovato’ cuya traducción puede ser: “si no es cierto; bien hallado.”
Sir Bobby Charlton, el legendario jugador inglés en cuya prolongada carrera jamás miró ni siquiera una tarjeta amarilla (no había, pero había equivalentes de amonestación de expulsión) porque su talento no necesitaba del “foul” ni la trampa llanera, recordaba de memoria y en silencio una cuantas líneas de aquel famoso discurso de Winston Churchill cuando Hitler le mostraba los colmillos y bombardeaba Londres, entre otras ciudades:
“…lucharemos en los mares y los océanos, lucharemos con creciente confianza y fuerza en el aire, defenderemos nuestra isla, cueste lo que cueste, lucharemos en las playas, lucharemos en los campos de aterrizaje, lucharemos en los campos y en las calles, lucharemos en las colinas; nunca nos rendiremos…”
Con ese rezo laico, Charlton saltaba a la cancha y recorría dominador la pradera de los 120 metros. Los jugadores mexicanos fueron en varios momentos víctimas de su gran habilidad y elegancia a veces en mancuerna con Roger Hunt.
Escribió Manuel Seyde en una memoria del mundial de 1966, el único ganado por los tres leones:
“…Y llegó el juego con Inglaterra, el 16 de julio (casi como ahora). Ese era, por cierto, el instante que estaba esperando Ramsey para situarse en los tres puntos y el que Trelles consideraba como una oportunidad para realizar una hazaña máxima empatar a cero con toda su gente atrás sacando pelotas (en Wembley).
“Un comentarista inglés dijo en relación con en el juego anterior de los mexicanos, que despés de ver a los nuestros concerderle el empate a Francia, suponía que un camipón de carga con velocidad en primera podría penetrar fácilmentre la defensiva mexicana .
“..Hacían triángulos con la pelota, lentamente trataban de conservarla. Pero de repente Bobby Charlton a los 34 minutos se lanzó por el centro sin que nadie lo atajara y desde treinta metros disparó a un ángulo y Calderón se enteró cuando la pelota llegó al fondo. Después el error: Calderón, que estaba tan nervioso como un canario en medio de una batalla, no sujetó un disparo de Greaves y Roger Hunt llegó a tiempo para empujarla.”
Obviamente ni Javier Aguirre es Ignacio Trelles ni el “Tala” Rangel –el milagro ante Corea– es Ignacio Calderón quien. Terminó como galán de telenovelas. Pero posiblemente Kane si recuerde –como todos sus compañeros– aquel discurso de Churchill en el parlamento el 4 de junio de 1940:
“…nunca nos rendiremos, e incluso si, cosa que no creo ni por un momento, esta isla o gran parte de ella fuera subyugada y muriera de hambre, entonces nuestro Imperio de ultramar, armado y protegido por la Flota Británica, continuaría la lucha, hasta que, en el momento oportuno de Dios, el Nuevo Mundo, con todo su poder y fuerza, salga al rescate y a la liberación del viejo mundo”.
Con este marco hay muchas cosas inútiles y mal hechas desde ya. El truquito de cambiar el horario para hacer jugar a los ingleses en el Azteca con el agobio del sol del mediodía, aunado a la contaminación aérea de cualquier hora (sólo habría faltado regar el césped, como hacía Trelles, para vaporizar la cancha) y el poco descanso y la altura de los dos kilómetros, no funcionó ni siquiera con la colaboración del gobierno de Axolotitlán.
No importa si Javier Aguirre al frente de su “Armada invencible”, disimuló su intentona con una irrupción radiofónica y teatralmente encabronada. Era un truco para negar su autoría en la mangana de favorecer a los mexicanos quienes para acabarla de amolar, se vieron metidos en una sospechosa maniobra de regalos por parte de un apostador quien les indica la hora de la coima en una hermosa carátula de Rolex, Audemar Piguet o Patek Philippe. Si la recompensa en fulgurante especie (así lo consideró Stepehn Deleonardis, el apostador afortunado y dadivoso), no hubiera sido sospechosa (o incriminante), no los habrían forzado a devolverle las prendas al tahur quien caminaba por el CAD como Pedro por su casa, con las joyas que miden el tiempo.
¿Con ayuda de quién?
Pero el ridículo bailoteo con el horario del partido tiene otra arista: si el juego se hace a las doce, los fervorosos mexicanos, adoradores de Trionda y Baco, tendrían seis horas menos para beber por la victoria o lamentarse por la derrota.
Y mientras menos borrachos orinen por las calles (han sido escasos y deficientes los “Retretes del Bienestar”) mejor para la imagen de la reina de Axolotitlán y también para la señora presidenta (con A), pues ya no tendrán otro cargamento de cadáveres como los cuatro de la vez pasada.
Pero no hay solución perfecta.
Aducir la inseguridad o los riesgos del tumulto y la marabunta también afecta la cuidadosamente elaborada imagen de la idílica ciudad inexistente, ya deficiente desde los tiempos de Bernardo de Balbuena descritos en su “Grandeza mexicana” (1604):
“..Tiene esta gran ciudad sobre agua hechas
firmes calzadas, que a su mucha gente
por capaces que son vienen estrechas…”
Pero además de la estrechez de las calzadas ahora hay otras circunstancias.
The Athletic, del NYT, supo cómo la FIFA consideró reprogramar el partido “principalmente debido a la preocupación por la seguridad de los aficionados”. El clima fue otro factor, aunque no determinante, en las conversaciones».
Obviamente cuando se habla de seguridad o inseguridad, riesgos o peligros, como calacas del 2 de noviembre salen a bailotear los cuatro muertos del Ángel.
Contra esos cadáveres no hay discusión posible. Es como si alguien hubiera muerto en el derrumbe del Metro Línea 12; o hubieran linchado a dos personas en Tláhuac ante la negligente impotencia de la policía; hubieran fallecido apachurrados los adolescentes del News Divine o se hubiera derrumbado una escuela parvularia en Tlalpan. Los muertos nunca se callan pero alguien carga con ellos como herencia. Aunque en los discursos simule repudiarla.
“ (R) El diario británico “The Guardian” dijo que la Federación Inglesa de Fútbol rechazó el cambio de horario.
“La polémica se sumó a los hechos que han rodeado la visita de los ingleses a la CDMX, entre temores de espionaje deportivo y sabotaje a su descanso por parte de los aficionados mexicanos.
Después del largo y fracasado cabildeo, la FIFA se pronunció en definitiva sobre mantener el horario del partido a las 18:00 horas”, lo cual quiere decir nada más, tenemos otras seis horas para seguir chupando aquí tranquilos, mi buen.
Sea como sea, hoy se ha cancelado, al menos en una zona de la ciudad, la constitucional libertad de tránsito.
Las opiniones expresadas por los columnistas son independientes y responsabilidad absoluta de los autores