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NÚMERO CERO/ EXCELSIOR

La agresiva campaña de Trump sobre la “narcopolítica” surte efecto, así sea indirecto, en la elección de 2027. Morena ha endurecido la selección de candidatos para evitar perfiles vulnerables, pero la depuración activa confrontación interna, tensiones con aliados y desplazamiento de “obradoristas”.

La amenaza de Washington de convertir vínculos con el crimen en expedientes políticos obliga al gobierno y a Morena a reforzar filtros internos. Ya no basta la popularidad en encuestas o el conocimiento territorial, sino la trayectoria de probidad; aunque también refleja con qué políticos prefiere trabajar Estados Unidos.

La “narcopolítica” se ha vuelto un criterio inesperado de selección: la ofensiva contra los cárteles deja a Morena poco margen para rechazar una supervisión que, aunque informal, pesa en sus decisiones. De ahí el doble filtro —partidista y del INE— para las candidaturas.

La revisión de antecedentes explica el retraso de los “destapes” del paquete aún incompleto de 17 gubernaturas. De los 277 aspirantes registrados, la dirigencia ha debido investigar expedientes y pactar con el PT y el Verde para conjurar rupturas.

Pero ¿cuánto de esta depuración responde a una lucha real contra la corrupción y cuánto al temor de que EU repruebe candidaturas? “No hay riesgo de que mi nombre aparezca en un expediente”, dijo Imelda Castro, carta morenista para Sinaloa.

La cuestión adquiere fuerza cuando Trump y Rubio vuelven a advertir que México debe hacer más contra los cárteles y detener funcionarios corruptos. La presidenta Sheinbaum lo atribuye a la campaña electoral estadunidense, pero las filtraciones continúan: retiro de visas, políticos investigados y encuestas sobre una intervención de Estados Unidos.

La debilidad de las encuestas es que la opacidad amplía la discrecionalidad morenista. Los reclamos de fraude en algunas nominaciones indican que grupos locales y aliados ven la depuración como un “dedazo” disfrazado que Sheinbaum aprovecharía para marginar políticos incómodos del obradorismo sin arriesgar a la 4T.

Algunos casos ilustran el problema. En Baja California, la guerra sucia contra Julieta Ramírez, investigada por EU, no impidió que se impusiera como carta de Sheinbaum. En Chihuahua, la disputa por Andrea Chávez y sus vínculos con Adán Augusto López revela cómo la sucesión está cruzada por pugnas cercanas al expresidente.

El “fuego amigo” de filtraciones sobre lujos de Mara Lezama no evitó que su apuesta, con el Verde, derrotara al Grupo Tabasco al imponerse Eugenio Segura sobre Rafael Marín Mollinedo, extitular de Aduanas en tiempos del huachicol fiscal. Y en Guerrero, Abelina López, cercana a López Obrador, amague desconocer la encuesta que favoreció a Beatriz Mojica con aval de Sheinbaum.

Paradójicamente, el injerencismo podría ayudar a Sheinbaum a renovar cuadros alejados de la corrupción del sexenio anterior. Puede controlar el proceso tras consolidar su influencia en el partido, aunque eso no borre el costo de que los vetos parezcan debilidad ante Washington.

Por ello, recurrirá a un segundo filtro: los expedientes podrán llegar a la comisión del INE creada por la reforma presidencial, que así ofrece una vía de validación interna con el tamiz de los órganos de seguridad mexicanos.

Eso no desaparece el riesgo de que la “narcopolítica” funcione como voto de censura invisible de Washington: una de las batallas más delicadas de 2027 será distinguir entre una depuración necesaria para proteger al Estado del crimen y un proceso condicionado desde el exterior.

Porque la ofensiva de Washington no es sólo coyuntural, sino parte de una estrategia de seguridad nacional que busca un México más alineado con sus objetivos. La elección de 2027 será la primera prueba de cuánto margen conserva para decidir su política interna. © 2026 Imagen – Excélsior. Todos los derechos reservados. El contenido de este sitio y de la edición impresa está protegido por la Ley Federal del Derecho de Autor. Prohibida la reproducción total o parcial sin autorización previa y por escrito. El material de terceros conserva sus propios derechos.