Con motivo del Día de Muertos, la organización el Poder del Consumidor, previene del avance continuo de la epidemia de diabetes y obesidad en México y su agudización por la pandemia de la COVID-19.
En el monumento a la Revolución montaron un altar viviente dedicado al “Futuro de la familia mexicana”, informaron que de acuerdo a datos reportados por el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), en el 2020 fallecieron cerca de 151 mil 019 personas en México a causa de la diabetes, más de tres veces lo reportado para el año 2000 (46 mil 614) y cerca de 47 mil muertes más que lo reportado en el 2019 (104,354).
Teniendo como escenografía una familia mexicana que vestía trajes formados por etiquetas de las principales marcas de bebidas azucaradas y de comida chatarra, por la relación que el alto consumo de estos productos tiene en México con las epidemias de obesidad y diabetes.
Alejandra Contreras coordinadora de la campaña de salud alimentaria en El Poder del Consumidor, dijo que “la pandemia por COVID-19 llegó a nuestro país en un contexto de una emergencia epidemiológica ya existente de obesidad y diabetes, en donde padecer estas enfermedades aumenta el riesgo de complicaciones y muerte al contraer la enfermedad por coronavirus.
“Se estima que a lo largo de la pandemia el 12.7% de las muertes por COVID-19 se atribuyen a la diabetes. Entre las personas con diabetes que murieron por complicaciones con COVID-19 y el exceso de muertes por diabetes provocadas por las condiciones de la pandemia (falta de atención, alto estrés por deterioro de condiciones de vida, ) estimamos que 72,097 muertes asociadas a la pandemia por coronavirus en 2020 se pudieron haber evitado si estas personas no hubieran tenido diabetes”, eñaló.
De acuerdo con cifras oficiales, del total de pacientes diagnosticados con COVID-19 en 2020, el 17.4% tenían diabetes, 14.5% hipertensión y 18.9% alguna enfermedad cardiovascular. Para el caso de muertes por COVID-19 en adultos de 20 años o más el 36.8% tenían diabetes.
En los estados con mayores prevalencias de diabetes como Campeche, Tamaulipas, Hidalgo, CDMX y Nuevo León, se observó un 114% más riesgo de mortalidad por COVID-19 que en los estados con menores prevalencias de diabetes como son: Baja California Sur, Chihuahua, Quintana Roo, Chiapas y Jalisco.
Estos datos coinciden con lo reportado en otros países, por ejemplo, un estudio realizado en EE.UU. indicó que el 78% de los ingresos por COVID-19 en la Unidad de Cuidados Intensivos (UCI), 4 tenían diabetes. Mientras otro estudio mostró que aquellos pacientes con diabetes que contrajeron COVID-19 tuvieron una mayor mortalidad (7.3%) en comparación con aquellos que no la padecían (2.3%).
A su vez, Alejandro Calvillo, director de El Poder del Consumidor, dijo, que, si bien este gobierno ha dado un paso importante con el etiquetado de advertencia, es urgente que se regule la publicidad de bebidas endulzantes.
Agregó, que México se encuentra dentro de los 25 países con mayores prevalencias de diabetes en el mundo. La prevalencia de diabetes previamente diagnosticada en adultos mexicanos ha aumentado de 9.2% en 2012 a 10.6% en 2020.
Pero, si se incluyen aquellas personas que no cuentan con un diagnóstico previo, la prevalencia en 2020 aumentaría hasta el 15.7%.
Destacó que desafortunadamente no existe una vacuna que contribuya a disminuir la epidemia de obesidad y diabetes, padecimientos se desarrollan principalmente por lo que comemos y México es uno de los mayores consumidores de productos ultraprocesados y bebidas azucaradas en el mundo.
Paulina Magaña, co-coordinadora de la campaña de salud alimentaria en El Poder del Consumidor, añadió que más del 80% de la población infantil y adulta consume bebidas azucaradas, la evidencia muestra que una a dos porciones al día de estos productos incrementa hasta un 26% el riesgo de desarrollar diabetes.
Además, la ingesta de bebidas azucaradas se asocia también al desarrollo de enfermedades cardiovasculares, principal causa de muerte en México.
Para prevenir la diabetes en cualquier edad, es importante mantener una dieta con base en alimentos frescos y naturales, como frutas, verduras, leguminosas y cereales integrales, así como realizar por lo menos 150 minutos de actividad física diaria e hidratarse con agua simple y segura.
Los integrantes de El Poder del Consumidor, coincidieron en señalar que se requiere una política integral alimentaria que permita un fácil acceso y disponibilidad a agua potable, alimentos saludables, que incluya la restricción de publicidad de productos chatarra.