COMPARTIR

Loading

Desde Colombia llegó la noticia del rescate, después de casi 60 años, del cuerpo del cura guerrillero. El presidente y exguerrillero Gustavo Petro confirmó la noticia en su cuenta de X. Al parecer, los restos quedarán en la capilla de Cristo Maestro de la Universidad Nacional de Colombia.

José Camilo Torres Restrepo nació en Bogotá, Colombia, un 3 de febrero de 1929, y 37 años después cayó en combate en San Vicente de Chucurí, Santander. Sacerdote, teólogo, sociólogo y guerrillero, pero sobre todo, un impaciente inconforme con la realidad. Así lo resume su más famosa frase: “El deber de todo cristiano es ser revolucionario, y el deber de todo revolucionario es hacer la revolución”.

Enamorado de una rica bogotana, recibió la llamada del Nazareno, rompió el compromiso e ingresó al Seminario Conciliar. La vocación arribó por el influjo de dos dominicos franceses que lo alejaron de la vida celestial del matrimonio para acercarlo a la lucha de clases y el amor preferencial por los pobres.
En 1955 ingresó a la Universidad Católica de Lovaina. Desde los primeros días formó parte de grupos de estudio y organizaciones de todo tipo. Igual se acercó a los independentistas argelinos que a la democracia cristiana y de paso a los movimientos obreros. Viajó por Europa del Este, y para 1958, recibió el “peligroso” título de sociólogo.

Su tesis es un clásico sobre la sociología urbana. En 1987, varias décadas después de su muerte, fue publicada bajo el título La proletarización de Bogotá; el nombre inicial anunciaba el método de estudio: una aproximación estadística a la realidad socioeconómica de Bogotá. De regreso a la patria, se incorporó a la Universidad como capellán y fundó el Movimiento Universitario de Promoción Comunal. Con otros amigos, establece la carrera de Sociología, gesto revolucionario en un país y continente de pobres, donde, hasta entonces, no se analizaba desde ese enfoque la tragedia de la injusticia social.

Los días de Lovaina lo marcaron y no es para menos; por los pasillos de la Universidad han pasado muchos de los grandes pensadores de la historia, desde Erasmo de Róterdam hasta Philippe Van Parijs, el principal teórico moderno de la renta básica universal. En la casa de estudios, que también fue la de Schillebeeckx y Thils, Torres adquirió el lenguaje científico para analizar la injusticia; la claridad de una teología social activa y la convicción de que la fe debía traducirse necesariamente en acción política.

Eran los días posteriores al Vaticano II; en la fe católica se vivía la efervescencia de los grandes teólogos que predicaban el Reino en la tierra. Camilo Torres tomó la decisión de terminar con la desigualdad por la vía armada. Se unió al Ejército de Liberación Nacional y cuatro meses después cayó en combate. Era un marxista cristiano. Durante mucho tiempo su nombre resonó en los cantos de protesta. Hoy, la residencia estudiantil de la Universidad Católica de Lovaina lleva su nombre y también, desde 1974, una colonia proletaria en mi querido Torreón.

FOTO ESPECIAL