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La más reciente polémica en Shanghái es el levantamiento de unas enormes vallas verdes -de unos dos metros de altura- en complejos residenciales en los que se han detectado casos positivos de COVID-19 para impedir que los residentes salgan de sus casas.
Mientras la mayoría de países levantan restricciones y deciden convivir con el virus, China se aferra a su estricta política de prevención contra el COVID y decidió «enjaular» a ciudadanos; además aplica un cierre casi total de fronteras, el aislamiento de todos los infectados en centros de cuarentena y pruebas masivas de PCR y limitación de movimientos en donde se detecta algún caso.
La Comisión Nacional de Sanidad de China anunció este miércoles el fallecimiento por covid de 48 personas en la metrópolis oriental de Shanghái, con lo que la cifra total de fallecidos desde que comenzó la epidemia en China asciende a 4.876.
La urbe suma un total de 238 fallecidos desde que comenzó el confinamiento hace más de un mes a raíz de un abrupto aumento de casos.
China, que aplica una severa política de «tolerancia cero» hacia el nuevo coronavirus, atraviesa una oleada de rebrotes atribuida a la variante ómicron que está provocando cifras récord de contagios no vistas desde el inicio de la pandemia en la primera mitad de 2020.
Pese a que, según los datos oficiales, desde el 22 de abril se han detectado solo 92 casos, los habitantes de la capital temen enfrentarse a una situación como la de Shanghái, confinada hasta nueva orden y donde los habitantes de algunos vecindarios llevan encerrados desde mediados de marzo.
Empleado de mantenimiento monta en bicicleta en una comunidad residencial bajo confinamiento
Los graves problemas de suministro y abastecimiento de víveres durante semanas en Shanghái propiciaron que en algunos supermercados pequineses también se vieran muchedumbres tratando de proveerse de grandes cantidades de productos.
«Es posible que nuestros planes no sigan el ritmo de los cambios y es mejor confiar en uno mismo que en otras personas. La gente que no acumuló víveres en Shanghái pasó grandes dificultades en el confinamiento por falta de suministro», advertía un residente de Pekín en la red social Weibo, equivalente a Twitter, bloqueada en el país.
El portavoz del gobierno municipal, Xu Hejian, trató de tranquilizar anoche a los habitantes: «El abastecimiento de las diversas necesidades diarias en la ciudad es suficiente y estable, y está garantizado», aseveró.
Ante la inminencia de las vacaciones por el 1 de mayo, Día del Trabajador, el gobierno local pide a la población pequinesa que no salga de la ciudad si no es necesario y exige una prueba negativa de PCR en las 48 horas previas a todos aquellos que lleguen a la capital.
Texto: PERIÓDICO LA CRÓNICA DE HOY
