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<< La clave no está únicamente en acceder al cupo, sino en construir una arquitectura interna de valor que permita aprovecharlo de manera sostenida

<< Es un mercado estratégico, pero selectivo

La Unión Europea debe verse como un mercado estratégico, pero no como un destino clave de volumen, traerá retos, pero también beneficios para la industria cárnica mexicana como la diversificación, posicionamiento del Sistema TIF, aprendizaje regulatorio, y conocimiento y entendimiento de los nuevos requerimientos del mercado global.

Así lo señaló Alonso Fernández Flores, presidente de la Asociación Nacional de Establecimientos Tipo Inspección Federal (ANETIF), al referirse al recientemente firmado Acuerdo Global Modernizado (AGM) entre México y la Unión Europea y agregó que para una cadena cárnica altamente vinculada a Norteamérica, contar con un marco comercial actualizado con Europa permite ampliar la visión exportadora hacia mercados de alto valor, con consumidores exigentes y con un reconocimiento por productos diferenciados, trazables, inocuos y con certificaciones sólidas.

Destacó que, sin duda, el acuerdo traerá diversos beneficios a la industria cárnica como:

• Mejora de las condiciones arancelarias aplicables al volumen autorizado bajo cupo, que aún cuando es pequeño, permite competir en mejores condiciones dentro de un segmento limitado.

• Actualiza el marco de diálogo sanitario, de inocuidad, trazabilidad, bienestar animal y sustentabilidad, lo cual seguro facilitará procesos de reconocimiento y cumplimiento, a pesar de que no elimina automáticamente los requisitos europeos.

• Otorga mayor certeza jurídica para que la industria evalúe a largo plazo, la realización de inversiones en procesos relacionados con trazabilidad, certificación, habilitación de establecimientos y desarrollo de productos de mayor valor agregado.

Por ello, la Unión Europea debe verse como un mercado estratégico, pero selectivo, dijo Alonso Fernández Flores. Es un destino atractivo por su poder adquisitivo y por la posibilidad de colocar productos diferenciados, sin embargo, su acceso efectivo depende del cumplimiento de requisitos muy estrictos.

“La posibilidad de exportar a la Unión Europea ayuda a consolidar la imagen de México como proveedor confiable de proteína animal, siempre que el sector pueda demostrar el cumplimiento sanitario, la inocuidad, el bienestar animal, la sustentabilidad y la trazabilidad integral, tal como México ya lo ha demostrado en mercados exigentes como el de Japón”, señaló el presidente de ANETIF.

Añadió que la Unión Europea incorpora exigencias adicionales relacionadas con el bienestar animal, la sustentabilidad y la trazabilidad ambiental, no obstante, debe quedar claro que este acuerdo no representa una apertura amplia ni una solución de volumen para la carne mexicana. En carne de res, el acceso europeo está limitado a un cupo inicial de 1,000 toneladas y condicionado por requisitos regulatorios muy exigentes. Por ello, el beneficio debe entenderse como una oportunidad de valor, pero no de volumen.

Por su parte, Raúl Riquelme Cacho, director general de ANETIF, informó que el cupo disponible representa una oportunidad para colocar carne mexicana en un mercado de alto valor, pero no constituye una solución de volumen para la industria nacional. Su relevancia está más asociada a la diversificación, al posicionamiento de carne de calidad premium, a la validación sanitaria y a la construcción real de una reputación internacional que al crecimiento masivo de las exportaciones.

“Si en un futuro cercano los volúmenes se amplían —por ejemplo, a niveles cercanos a las 30,000 toneladas y con mejores condiciones arancelarias— el mercado de la Unión Europea podría adquirir para México una mayor relevancia comercial, pero bajo el diseño actual, su valor real está más en el posicionamiento premium, la reputación, la diversificación y el fortalecimiento de estándares que en el desplazamiento masivo de producto”, indicó Raúl Riquelme.

Agregó que el riesgo estratégico sería sobredimensionar la apertura europea y derivado de ello subinvertir en las condiciones que la hacen posible: trazabilidad completa, establecimientos habilitados, bienestar animal certificable, control de residuos, sustentabilidad, cumplimiento del Reglamento Europeo de Deforestación y, en su caso, sistemas de producción separada.

La clave no está únicamente en acceder al cupo, sino en construir una arquitectura interna de valor que permita aprovecharlo de manera sostenida. Europa es una oportunidad de valor, reputación y sofisticación regulatoria, no de volumen inmediato.

Al mismo tiempo, México debe cuidar su mercado interno. Los cupos de importación, aunque no son representativos frente al tamaño de la producción nacional, sí pueden generar impactos y mover precios, alterando expectativas comerciales y presionar al productor nacional si se administran sin criterios de equilibrio.

“Por ello, la postura institucional debe ser equilibrada: aprovechar el AGM como plataforma de diversificación y reputación internacional, pero sin perder de vista que la prioridad inmediata del sector pecuario mexicano es ordenar la movilización, preservar la sanidad animal, fortalecer la trazabilidad, proteger al productor nacional y consolidar una industria exportadora de mayor valor agregado”, aseveró finalmente Raúl Riquelme Cacho, director general de ANETIF.

• El Acuerdo Global Modernizado requiere su ratificación legal a través de la aprobación del Senado mexicano, el Parlamento Europeo y los congresos de los 27 estados miembros de la Unión Europea. Se estima su entrada en vigor para 2027.