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Ahora sí nos ha quedado claro para todos que nos encontramos los mexicanos ante la presencia de un gobierno que nos prometió una transformación para beneficio de todos y resultó ser una destrucción para el perjuicio de todos, claro está, salvo los que se encuentren en las más altas esferas del gobierno.

La famosa “enfermedad” del presidente, quizás haya caído como anillo al dedo, según lo menciona él, o haya sido un ardid para desviar la atención de las barbaridades legislativas que se estaban haciendo en la Cámara de Diputados.

A la Suprema Corte de Justicia de la Nación la amenaza una turba de seguidores del gobierno, nada más esperando instrucciones a que tomen por la fuerza el edificio y capturen en a los Ministros con consecuencias impensables. Sabemos que la Ministra Presidente de la Corte, Norma Piña Hernández ha solicitado la fuerza pública para resguardar el edificio y a sus ocupantes y el gobierno ha hecho oídos sordos a dicha petición. No es poca cosa esa amenaza que se cierne sobre la última instancia que existe en nuestro país para resolver problemas jurídico/políticos. Podemos imaginar que esa turba que amenaza entrar al edificio, siguiendo órdenes oficiales, asalte dichas instalaciones y ataquen a los Ministros con consecuencias inimaginables.

De forma vergonzosa vimos a los senadores de Morena y sus aliados, correr despavoridos a Palacio Nacional, después de que los partidos del bloque opositor en el Senado tomaron la tribuna ante la actitud oficialista de negarse a constituir adecuadamente al órgano garante de la transparencia, el INAI.

Morena y sus aliados fueron a recibir instrucciones de su Jefe Máximo, el presidente de la República, para luego dirigirse a la vieja casona de Xicoténcatl, a realizar disque un proceso legislativo que contiene desde reformas constitucionales a reformas legales que ratificaron con su aprobación el desmantelamiento destructivo de múltiples instituciones gubernamentales, y captura de áreas de la economía que impedirán el desarrollo económico del país como afectar la salud de los mexicanos y centralizarán aún más la vida político/económica de México.

Gerardo De La Concha, connotado analista político me ha dicho lo siguiente respecto lo que está pasando en el país: “… lo que acaba de suceder muestra la voluntad de López Obrador de gobernar ya sin sujetarse a ninguna de las formas del Estado de derecho y avasallar a la oposición y poner contra la pared a la Suprema Corte de Justicia, listo para ya no acatar incluso las resoluciones judiciales. La oposición protestó pero se vio débil, impotente y sin capacidad de promover en la gente común la gravedad de lo que está pasando. No vamos hacia la dictadura perfecta basada en un sistema de reglas no escritas y simulación de la democracia, sino hacia una dictadura de un hombre que gobierna inconstitucionalmente y que lo va a seguir haciendo a trasmano.”

Hago un llamado a la oposición de la sociedad civil y de los partidos políticos a realizar acciones de presión política contundentes, ya que de no hacerlo las acciones del gobierno se tornarán más radicales, con posible intervención hasta del ejército, con el fin de consolidar una dictadura que va a ser difícil de eliminar.