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A casi un mes de que anunció la posibilidad de anular el “Horario de Verano”, hoy el mandatario López Obrador firmó la iniciativa de reforma para eliminar dicho programa, la cual envió al Congreso de la Unión para su discusión.
En el salón Tesorería, pidió a la secretaria de Energía, Rocío Nahle y al secretario de Salud, Jorge Alcocer, explicar las razones por la cuales se buscará eliminar dicho horario.
Al hacer uso de la palabra, la titular de la SENER, subrayó que existen afectaciones en la salud y que de acuerdo con una encuestar realizada este año por la Secretaría de Gobernación, el rechazo popular es del 71%, mientras que hay un 29% de aceptación.
Respecto al ahorro en el consumo de energía, expuso que en 2021 el consumo nacional y el ahorro por el Horario de verano solamente fue de 537 giga watts por hora, que equivalen a 0.16% del consumo nacional y hubo un ahorro económico de mil 138 millones de pesos, que representa el 0.2% del consumo nacional de electricidad.
Es decir, el ahorro de energía es muy bajo y no hay impacto en el gasto familiar.
Agregó que también se mide la reducción de emisiones de Co2, la cual en 2020 fue de 0.06% y en 2019 las emisiones contaminantes se redujeron en 0.07%, por lo que afirmó que “no hay un impacto por el que no podamos eliminar el horario de verano”.
Al respecto, Jorge Alcocer, secretario de Salud, comentó que el cambio de hora altera el tiempo de exposición al sol de las personas y desequilibra su reloj biológico, por lo que varias sociedades internacionales del sueño aconsejan mantener un horario sin cambio y recomiendan mantener el horario de invierno de manera permanente.
Sostuvo que el horario de invierno promueve un ritmo biológico más estable que el de verano, mejora el rendimiento intelectual y ayuda a reducir enfermedades del corazón, obesidad, insomnio y depresión.
Indicó que los adultos requieren de siete días para adaptarse a cambio de horario, mientras que la población infantil necesita más tiempo.
Expuso que con el cambio el horario se puede presentar somnolencia, irritabilidad, deficiencia en concentración y memoria, depresión, ideas suicidas, fatiga, menor productividad y aumenta la secreción de jugo gástrico, entre otras consecuencias.
Agregó que, entre los adolescentes, el sueño se reduce en 32 minutos por noche, principalmente durante las primeras dos semanas de iniciado el horario de verano. También hay disminución en la atención y un aumento de la somnolencia diurna.
Afirmó también que existe asociación entre el horario de verano y el aumento en la ocurrencia de infarto al corazón.
Debido a ello, sostuvo que la elección del horario de verano es política y por lo tanto se puede cambiar. Además, dijo que los estudios muestran que las diferencias de tiempo entre el reloj social y el biológico desafían y alteran la salud.
