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Sea con el PRI.

Con el PRD.

Con el PAN.

O con el PRI reconvertido en Morena, los tlaxcaltecas no ganan.

Desde hace más de medio siglo han gobernado cinco familias y esas cinco familias o sus herederos han convenido en ser leales al movimiento de Andrés López.

Vaya un dato ilustrativo:

A finales de 2005, en un rancho de Alfonso Sánchez Anaya se reunieron representantes de esa élite política para decidir cómo actuar en las elecciones de 2006.

Acordaron sumarse al movimiento del de Macuspana, Tabasco.

Fue la consumación de un proceso iniciado en los setenta con el gobernador Emilio Sánchez Piedra, quien impulsó entonces a una joven muy cercana.

Hizo lideresa de la Liga de Comunidades Agrarias y presidenta del Congreso del Estado de Tlaxcala a una veinteañera, Beatriz Paredes Rangel.

Luego la impulsó para diputada federal, en cuya calidad fue respaldada por José López Portillo, la eligió presidenta de la Cámara de Diputados y así contestó su informe presidencial en 1979.

A continuación Miguel de la Madrid le dio diferentes posiciones administrativas y en 1987 la envió de candidata a gobernadora hasta 1992, cuando Carlos Salinas la hizo secretaria general del PRI.

Desde entonces no ha dejado de ser una de las actoras principales del grupo dominante para elegir candidatos tricolores, amarillos, azules o guindas para gobernar su estado.

CAMBIAN SIGLAS, NO GOBIERNOS

Así han sido impulsados diez gobernadores.

Si acaso dos de ellos han llegado por otras vías -Antonio Álvarez Lima, amigo de Carlos Salinas, y Marco Antonio Mena, elección de Mariano González Zarur-, no tienen esa marca, pero al final han sido aceptados por el clan.

Hoy Tlaxcala enfrenta una disyuntiva.

O acepta imposiciones desde Palacio de Gobierno o se deslinda para cambiar la clase política y encaminar el quehacer público hacia un mejor futuro.

Es un asunto toral.

Porque el candidato oficial del grupo de poder dominante es Alfonso Sánchez García, hijo de Alfonso Sánchez Anaya, a quien López Obrador aupó a gobernador perredista en 1998.

Los seguidores de su contendiente Ana Lilia Rivera acusan a la gobernadora Lorena Cuéllar de haberse colocado al frente de la campaña y romper la equidad en la contienda interna de Morena.

En apoyo de su denuncia presentan videos donde aparecen operadores cuando salen de la Casa de Gobierno para repartir propaganda, pintar bardas y promover programas sociales en nombre de Sánchez García.

También difunden imágenes donde se organizan actos públicos para otorgar becas o inaugurar obras -pequeñas, pues nadie da fe de grandes proyectos- y la voz gubernativa:

-Fue gestión de Alfonso.

Nada de esto ve la autoridad electoral, pero sí ha sancionado a la senadora Ana Lilia Rivera, quien busca romper la dictadura perfecta en Tlaxcala

Con disculpas a Mario Vargas Llosa por utilizar su expresión.

UN NOVATO PARA LAS ELECCIONES

A propósito:

Las autoridades electorales -INE y TEPJF- dieron plenos poderes a Guadalupe Taddei y ella los usa a placer en las designaciones del instituto.

Ayer puso al frente del inminente proceso comicial a quien deberá organizar, supervisar y garantizar la tranquilidad y buen desarrollo de la jornada.

Como encargado de despacho ya atiende Roberto Carlos Félix, quien sustituye a Claudia Arlett Espino.

Poca trascendencia tendría, salvo por dos circunstancias: su cercanía personal con Taddei y su incorporación a unas horas de iniciar el proceso electoral del 2027, cuando se requiere basta experiencia.

@urenajose1

Foto: IA