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En política la percepción es realidad… y Morena en su intento de convertir a la gobernadora Maru Campos en símbolo de “traición”, terminó fortaleciéndola y colocándola en el radar nacional como una de las figuras más visibles del PAN rumbo a 2030.
Porque la discusión sobre la presencia de agentes de la CIA en la Sierra Tarahumara no se limita a un debate sobre legalidad, soberanía o posible injerencia extranjera. También se trata de una batalla política y electoral.
La movilización impulsada por Morena el sábado 16 de mayo tenía un objetivo político muy claro bajo el discurso nacionalista de la 4T: desgastar a la mandataria chihuahuense y colocarla como ejemplo de sometimiento frente a intereses estadounidenses.
Pero el cálculo salió al revés y el morenismo terminó fracasando en el terreno que mejor domina: la calle y la plaza pública.
Así, lejos de instalar la narrativa de “traición a la patria”, la ofensiva morenista terminó colocando a Maru Campos en el centro de la discusión política nacional como una figura opositora que resistió el embate del oficialismo.
Además, exhibió otro problema para Morena: el desgaste de su capacidad de movilización fuera de sus bastiones más sólidos.
Y como en el juego de los trompos, el boomerang golpeó a los propios morenistas: Ariadna Montiel recibió su primer revés como lideresa partidista y Andrés Manuel López Beltrán no sólo fue repudiado a su llegada al aeropuerto de Chihuahua: comenzó a confirmarse como un “lastre” político para el legado de su padre, Andrés Manuel López Obrador.
En tanto, las dos cartas de Morena para el gobierno de Chihuahua – la senadora Andrea Chávez y el alcalde de Ciudad Juárez Cruz Pérez Cuéllar– vieron frustrado su intento de convertir la movilización en un aplausómetro y en una pasarela de arranque anticipado de campaña.
De ambos habló Maru Campos en entrevista con el periodista Ciro Gómez Leyva:
“Es gente llena de veneno. Es gente llena de mentiras”.
Y sin rodeos agregó que Chávez y Pérez Cuéllar “se dedican a gritar, a escupir, a poner el pie, a sacar el veneno pero no hacen nada por el estado de Chihuahua”.
Con una actitud desafiante, la gobernadora aseguró además que no colaboró con la CIA y que “no gestioné, no autoricé, ni sabía ni tenía conocimiento de que había agentes norteamericanos”.
Cuando Gómez Leyva le recordó que la presidenta Sheinbaum ha insistido en que ella sí sabía, Maru le respondió:
“¿Dónde está la presunción de inocencia? Así sea la presidenta de la República, perdón doctora Claudia Sheinbaum: ¿dónde está la presunción de inocencia? ¡Pruebas, pruebas, pruebas! Soltó con ironía.
Y remató con otra frase que también tiene lectura política rumbo al futuro:
“¿Pero por qué voy a dejar el cargo? Estoy firme. No me hago a un lado. Hasta donde tope”.
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Vía @LineaPoliticaMX
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