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El hartazgo por la inseguridad, la violencia de género, las malas investigaciones en los casos, la deficiente atención a las víctimas y el reproche hacia ellas por parte del Estado mexicano las movió a sacar los cuadros de los personajes históricos. Los intervinieron y colocaron de cabeza. El simbolismo: así “manchado y de cabeza” está el país ante la violencia que lo azota.

La protesta feminista había sido severamente criticada horas antes por el Presidente Andrés Manuel López Obrador, quien la calificó de “vandalismo”. Pero las víctimas le reviraron.

Yessenia Zamudio, madre de María de Jesús Jaimes Zamudio, víctima de feminicidio en 2016, respondió: “A mí su pinche cuadrito me viene valiendo madres. Si el señor (Andrés Manuel López Obrador) dice que somos groseras, pues lo que sí es una grosería es que a ese señor le duela más un puto cuadro, que a parte es réplica, que la vida de nuestras hijas, de sus ciudadanas y ciudadanos”, expresó en entrevista con SinEmbargo Yessenia Zamudio, del Frente Nacional Ni una Menos.

En México, la cifra semestral de muertes violentas de mujeres se ha duplicado en los últimos seis años, pues el número de asesinatos registrados de enero a junio de 2020 (1,916) creció 103.82 por ciento con respecto al mismo periodo de 2015 (940), año en que las autoridades comenzaron a desagregar datos sobre feminicidios en sus reportes de incidencia delictiva.

SIN EMBARGO