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Adversario histórico de Rusia, Polonia ha sido el “colchón” que recibió a 1.6 millones de refugiados ucranianos, pero otros signos al interior de la nación europea alertan sobre su capacidad de seguirlos apoyando, sobre todo ahora que los ataques de Vladímir Putin se acercan cada vez más a su territorio.
Entre los habitantes polacos (38 millones) aumentan los alistamientos militares, las demandas de pasaportes… y los nervios de la sociedad civil, en momentos en que la llegada constante de personas amenaza con rebasar su infraestructura. La ONU estima que la diáspora incluirá a 5 millones de personas, la mitad irían a Polonia.
A esta presión interna se suma la sombra amenazante de una eventual expansión rusa. El presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, reclamó a la OTAN una “zona de exclusión aérea” sobre su país, pues advirtió que, en caso contrario, los miembros de la Alianza Atlántica serían atacados por Rusia… y Polonia es el primer vecino.
“Si no cierran nuestro cielo, es solo cuestión de tiempo que los cohetes rusos caigan sobre su territorio, sobre el territorio de la OTAN”, remarcó Zelenski en un discurso en video ayer, cuando 35 personas murieron en ataques desde el cielo contra una base militar en el oeste del país, a solo 20 kilómetros de la frontera con Polonia.
“Sí, la sociedad polaca está aterrorizada”, declaró a Los Ángeles Times Slawomir Debski, experto en política exterior en Polonia y exasesor de Varsovia, “toda la sociedad es consciente de lo horrible, terrible y dramática que puede ser cualquier confrontación cinética con Rusia”.
Otro factor que agrava el panorama: armas químicas. El presidente de Polonia, Andrzej Duda, advirtió del peligro de que Moscú las utilice, lo que “cambiaría la situación”, dijo en una entrevista a la BBC difundida este domingo: “Putin es capaz de recurrir a todo, sobre todo en una situación tan difícil”.
Rusia, en tanto, argumenta que con sus ataques cerca de Polonia eliminaron a unos 180 “mercenarios extranjeros”, así como armamento.
Texto: PERIODICO 24 HORAS
