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A fin de promover el crecimiento económico en las regiones más pobres del país, y por consiguiente  genere mejores empleos y salarios, así como una mayor infraestructura,  congresistas de la Camara Alta coincidieron en la necesidad de impulsar un nuevo modelo de desarrollo.

Al encabezar la reunión de trabajo de la Comisión Especial Sur-Sureste, el senador  priista , Humberto Mayans Canabal, resaltó que esa región está sumida en el atraso, sin educación de calidad, sin investigación científica ni tecnológica y sin infraestructura moderna; es decir, sin la posibilidad de competir con el centro y el norte industrial.

Por lo que,  consideró, necesario  repensar el modelo de desarrollo de México, de fondo, un nuevo planteamiento para la realidad que se vive; y aprovechar el conflicto con Estados Unidos para diversificar mercados hacia Europa, América Latina y otras zonas.

Por su parte, la senadora Luz María Beristain Navarrete consideró que la esencia del problema ha sido el modelo económico de desarrollo. Tenemos que reinventar México, esta es una coyuntura que los mexicanos debemos aprovechar para generar un cambio estructural en la región Sur-Sureste, que es la parte más olvidada de la República, aseveró. 

 

A su vez,  el petista Carlos Manuel Merino Campos, coincidió en que es muy importante el aprovechamiento y el cuidado de los recursos, pues es algo que tiene que ver, incluso, con el tema de la seguridad nacional.

 

 Finalmente,  el coordinador Nacional de la Comisión Nacional para el Conocimiento y uso de la biodiversidad (Conabio), José Sarukhán Kermez, comentó que la región Sur-Sureste no sólo debe beneficiar a unas cuantas empresas sino a la gente.

 

“Pueden venir muchas empresas transnacionales de fuera y pueden ubicarse aquí y hacer un negocio; y lo más que se va a lograr, es que haya empleos. Lo que no vamos a lograr es cambiar el estatus de vida. Y, yo creo, que tenemos todas las posibilidades, si hay un programa de desarrollo adecuado, de hacer de muchas de esas personas empresarios de su propia riqueza, de reconocerla, de saberla usar, de saberla desarrollar adecuadamente y darles un sentimiento de empoderamiento”, señaló.

 

Advirtió que si la gente no aprende a utilizar y aprovechar el patrimonio de la región, que son hectáreas de bosques o de selva, se generará un doble problema, pues se perderá la diversidad biológica, “que es esencial para ellos y para todo el país”.

 

Y recalcó que la biodiversidad ha permitido la diversidad cultural de nuestro país. Debemos procurar, dijo, que esa riqueza se vuelva tal en el sentido de transformar elementos que le permitan a la gente vivir bien, mejorar, y llevar un manejo adecuado y sustentable, a fin de establecer el binomio riqueza biológica-riqueza cultural