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elcristalazo.com

En los días finales de su vida el genial impresionista Paul Gauguin, quien había abandonado la vida muelle del trabajo financiero para abrazar la pintura como razón de su vida; fugarse a los mares del sur –después hasta de cavar zanjas en la construcción del Canal de Panamá–, pintó un cuadro con las preguntas iniciales de esta columna.

Gran profundidad ontológica. ¿Qué somos, a dónde vamos?

El viernes de la semana pasada la señora presidenta de México (con A), pareció participar de estas dudas existenciales, porque cuando sin pregunta al caso informó sobre su viaje de hoy a Barcelona, confundió magnesia y con gimnasia y dibujó un panorama difuso sobre sus afanes transatlánticos.

Dijo sencillamente:

“… Va a haber una reunión convocada por un grupo que se formó, a donde había sido invitada y no pude asistir a la primera reunión.

“Fue una idea original del presidente Boric, de gobiernos progresistas. Y hasta donde sabemos, van a asistir el presidente Petro; el presidente Lula; el presidente, obviamente, Pedro Sánchez; y el presidente de Uruguay.

“El grupo… Ahora les digo cómo se llama… Fui invitada, y ayer tomé la decisión de que sí vamos a ir. Es el 18. En realidad, vamos un día y venimos al otro para poder estar el 18 en Barcelona”.

Hoy ya se conocen más detalles de esa reunión de nombre desconocido entonces hasta por la presidenta quien no podía en esa fecha precisar los detalles reales del viaje.

Hoy, gracias a periodistas como Riva Palacio ya sabemos más detalles. Uno de ellos es la naturaleza bondadosa de la reunión y el protagonismo sueco en la misma.

También cómo Pedro Sánchez, el anfitrión por parte del gobierno de España, aunque haga la reunión el Cataluña, quiere usar ese foro para oponer y defender su intransigencia hacia la guerra de EU e Israel contra Irán y de paso echar tierra en torno de las graves acusaciones de corrupción de su gobierno, como un fardo desde el año pasado.

Y no es el único señalado en esa reunión: Gustavo Petro no tiene buena fama por las relaciones de los grupos guerrilleros (proviene de uno de ellos) con los narcotraficantes y el señor Lula con su pasado carcelario. Estuvo preso casi un año por actos de corrupción. Salió debido a errores procesales.

Por su parte la señora presidenta (con A), llevará a la asamblea de la ‘Global Progressive Mobilisation’ (así se llama el membrete convocante) un mensaje salvífico: por el bien de todos primero los pobres.

Los organizadores, cautos y cutados en salud, han dicho (Infobae), “…. (el grupo) no se reúne en Barcelona contra el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, sino que quiere ofrecer su visión alternativa sobre cómo puede prosperar y responder antes los desafíos del presente y futuro”.

Si, no se vaya a enojar el loquito.

La presidenta de México también hará hincapié en el dispendio armamentista cuando esos dinerales podrían emplearse para aliviar la pobreza. En ese sentido recupera una prodigiosa parrafada de Gabriel García Márquez quien en una reunión similar efectuada en México durante el gobierno de Miguel de la Madrid, en favor del desarme, dijo poéticamente:

“…Con lo que costará una sola de ellas (de las ojivas nucleares) alcanzaría -aunque sólo fuera por un domingo de otoño- para perfumar de sándalo las cataratas del Niágara”.

Y en cuanto a los pobres, vale recordar las palabras de Stefan Löfven, primer ministro sueco, motor de este movimiento globalizado de los “progresistas”:

“…Cuando tú y yo estamos en nuestro momento más vulnerable como individuos, nuestra sociedad debería estar en su momento más fuerte…”

Antes de viajar nuestra presidenta (con A), ha dicho sobre su mensaje pacifista:

“…La paz, el reconocimiento de que ‘por el bien de todos, primero los pobres’, el que no se gaste tanto en guerras y se atienda a la humanidad…”

En realidad son ideas muy bonitas.