
En la pasada sesión ordinaria, el tema central de la misma lo ocupó los resultados de las elecciones en cuatro estados de la república, pero en especial del Estado de México. Senadores y diputados federales que integran la Comisión Política Permanente externaron su opinión, unos a favor y otros en contra de las conclusiones.
En la Cámara Alta, unos llamaron a respetar el voto de los ciudadanos y aceptar los resultados y, otros, exhortaron a agotar las instancias legales para consolidar los procesos electorales.
Para el congresista de Acción Nacional Fernando Herrera Ávila, las elecciones en Coahuila y el Estado de México “fueron un auténtico cochinero y hay que limpiarlas”. Al tiempo que advirtió que con instrumentos legales y la participación ciudadana se defenderán los votos en cada entidad federativa.
Al respecto, la legisladora priista, Alma Carolina Viggiano Austria, afirmó que 40 por ciento de la población coahuilense decidió votar por Miguel Riquelme, y añadió “nosotros, no tenemos registrado ningún incidente relevante durante la campaña, pero, ya habrá tiempo de demostrar quién hizo trampa; y los gobernadores del PAN, estuvieron ahí metidos, metieron 70 millones al sistema bancario del país, para bajarlo a través de sus promotoras”.
Durante su posicionamiento, el diputado perredista, Jesús Zambrano Grijalva, dijo que la jornada electoral no se puede catalogar de democrática, “sino que adolece de una baja calidad democrática en su contenido”.
El líder de izquierda, señaló que los cómputos deben hacerse con apego estricto a la ley; “no hay que tener miedo a limpiar la elección, pues no debe quedar sospecha de duda sobre los resultados. Todo lo que creíamos que había quedado en el pasado político del país, hoy se ha vuelto realidad”, acotó.
Su ex compañero de partido, Miguel Barbosa Huerta, aseguró que en la pasada contienda electoral se vieron órganos electorales cooptados y sometidos al poder; además de autoridades incapaces de hacer valer la ley.
Afirmó que la candidata del partido Morena en el Estado de México, Delfina Gómez, enfrentó con éxito, no a un candidato o un partido, sino al poder público federal y estatal; y también soportó la guerra sucia más intensa de la historia electoral mexiquense.
Al respecto, Rocío Nahle García, del Grupo Parlamentario Morena, insistió en que la elección debe transparentarse porque hubo irregularidades y violencia en la elección; tan sólo en Veracruz hubo balaceras, candidatos levantados y un desaparecido el domingo pasado, denunció.
Comentó que debido a los ilícitos de compra de votos, condicionamiento de programas sociales, desvío de recursos públicos federales y estatales, Morena no aprobará a alguien que llegue a través del fraude, en ninguno de los estados donde hubo elecciones.
Frente a la andanada de críticas, la legisladora aliancista, Karina Sánchez Ruiz, señaló que en la elección del Estado de México se deben agotar todas las instancias para fortalecer y afianzar el triunfo de la coalición en la que participaron.
Por su parte, el líder parlamentario de Encuentro Social, Alejandro González Murillo, dijo que es indispensable, por un momento, los legisladores tomen distancia de su origen o filiación política para reflexionar y autocriticarse severamente sobre su papel en las elecciones.
Subrayó que nadie debe presionar el trabajo, los procesos ni los tiempos de las instituciones; ni pretender orientar o forzar sus decisiones; y convocó a todos los actores y fuerzas políticas a reiniciar el diálogo constructivo para alcanzar acuerdos para debatir los rezagos legislativos.
El diputado panista, Federico Döring Casar, declaró “hay problemas para nuestra democracia que hay que revisar, y existen órganos electorales que no están a la altura, así como una intervención indebida de los gobiernos federal y estatal en los comicios”.
Para la senadora Diva Hadamira Gastélum Bajo, del PRI, apuntó que las reformas en materia electoral son producto de los “miedos” del PAN y del PRD, por lo cual estos partidos están obligados ahora a respetar a las instituciones que ellos mismos impulsaron.
Mientras que Juan Carlos Romero Hicks, senador del PAN, consideró que todos los partidos están obligados a realizar un ejercicio de autocrítica, pues la sociedad demanda madurez de los actores políticos frente a la necesidad urgente de reformas a las instituciones, que sirven para garantizar que se cumplan principios de constitucionalidad, certeza, legalidad, independencia, imparcialidad y transparencia.
Solicitud que fue respaldada por su compañera, Pilar Ortega, del PAN, “debemos de fortalecer al sistema democrático en México y analizar qué pasa con la justicia electoral en los estados; y es ahí donde se tiene que seguir trabajando y seguir fortaleciendo a los institutos electorales”.
Finalmente, Graciela Ortiz González, del PRI, comentó que parte del desprestigio que tienen los partidos políticos -hoy en día- surge de la incongruencia, de no saber respetar lo que es la voluntad ciudadana, por lo que invitó a que se acepten los resultados y a entender que más de 140 mil ciudadanos participaron en las casillas haciendo valer su voto.