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Tras externar sus condolencias al gremio eclesiástico por el homicidio de los dos sacerdotes jesuitas, asesinados en el municipio de Cerocahui, Chihuahua, el presidente López Obrador, dijo que lo primordial en estos momentos es encontrar los cuerpos, y para ello giro indicaciones para que se enviara a elementos de la SEDENA a investigar.

En la conferencia de este día, miércoles, el tabasqueño dijo que “el Chueco”, es el presunto asesino de los dos sacerdotes jesuitas Javier Campos Morales y Joaquín César Mora Salazar, y que el delincuente tiene una orden de aprehensión desde 2018.

Asimismo, dijo que el presunto responsable de los asesinatos de los sacerdotes jesuitas fue identificado por uno de los párrocos que sobrevivió al ataque y señaló que, incluso, tiene una orden de aprehensión por el asesinato de un turista estadounidense.

El mandatario, reconoció que en esa zona de la sierra de Chihuahua ha estado “desde hace tiempo muy infiltrada, penetrada, dominada por la delincuencia”.

Recordó que en esa zona se han cometido crímenes como lo sucedido en 2008 cuando un comando armado arribó al pueblo de Creel y disparó contra un grupo de personas que se encontraban reunidos conviviendo en un pequeño salón lo que dejó un saldo de 13 muertos.

En la Mañanera, dijo que aún no tiene comunicación directa con El Vaticano, sin embargo, integrantes de su gabinete ya se pusieron en contacto con los integrantes de la sede católica mundial.

“Ya hay servidores públicos del gobierno federal que han establecido comunicación con ellos”.

Los asesinatos de los religiosos han sido condenados por organizaciones civiles y por la Compañía de Jesús, la Conferencia del Episcopado Mexicano (CEM), el Centro Católico Multimedial (CCM) y la Arquidiócesis de Chihuahua.

José Noriel Portillo Gil «El Chueco» es el presunto dirigente de la célula Gente Nueva vinculada al Cártel de Sinaloa, que controla la Sierra Tarahumara.