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● INSABI, elefante blanco a casi un año de su creación: Frida Esparza
A ocho meses de su creación y a más de un año de que se propuso su creación, los beneficios del Instituto de Salud Para el Bienestar (Insabi) es un “elefante blanco” para la mayoría de quienes carecen de servicios médicos o cualquier otro servicio de salud porque, aunque existe en las leyes, carece de reglas de operación, denunció la diputada Frida Alejandra Esparza Márquez.
La legisladora federal por Zacatecas recordó que, conforme al artículo segundo transitorio del decreto que entró en vigor el 1 de enero de este año, el Ejecutivo Federal debía emitir las disposiciones reglamentarias administrativas en un plazo máximo de 180 días para hacer operativo al Insabi.
Dentro del mismo periodo -que no hasta el último día, que ni siquiera eso realizó- debería también modificar el Reglamento Interior de la Secretaría de Salud (SS) a fin de adecuarlo a lo previsto en dicho Decreto y, mientras ello no sucediera, las disposiciones que se le opusieran no podrían ser derogadas, por lo que mucho de lo previsto para el Insabi tampoco podría ser operable ni operativo.
La legisladora del PRD puntualizó que la fecha límite para emitir las adecuaciones reglamentarias y modificar el Reglamento Interior de la Secretaría de Salud era el 30 de junio, pero el Ejecutivo Federal no ha hecho ni lo uno ni lo otro, por lo que las personas sin seguridad social siguen sin saber cómo serán atendidas tras la desaparición del Seguro Popular, al cual sustituyó el Insabi.
Refirió que la iniciativa para la creación de este nuevo organismo de salud se presentó el 3 de julio de 2019 y que en su exposición de motivos se argumentó que más de la mitad de la población era vulnerable por carecer de acceso a seguridad social debido al fracaso de los entonces llamados “Seguro Popular”, “Seguro Médico para una Nueva Generación” y el “Seguro Médico Siglo XXI”.
Por tanto, el proponente de la iniciativa planteó crear un sistema de acceso universal y gratuito a los servicios de salud y medicamentos para la población carente de seguridad social a cargo del Insabi, el cual se coordinaría con la Secretaría de Salud, otras instituciones públicas del Sistema Nacional de Salud y los gobiernos estatales.
La propuesta fue aprobada por ambas cámaras del Congreso de la Unión y se publicó el 29 de noviembre en el Diario Oficial de la Federación (DOF) para iniciar vigencia el 1 de enero de 2020, aunque se dio plazo de 180 días para adecuar los reglamentos mencionados.
Así, la pretensión de crear un sistema moderno, equitativo e incluyente capaz de dar atención oportuna, humanitaria y fármacos de calidad gratuitos todavía está a nivel de promesa, entre otras razones porque no está claro cómo y con qué participación en el financiamiento participarán la Federación, otras instituciones públicas nacionales y las entidades federativas.
Dice el artículo 77 bis 6 de la reforma aprobada: “El Instituto de Salud para el Bienestar y las entidades federativas celebrarán acuerdos de coordinación para la ejecución, por parte de éstas, de la prestación gratuita de servicios de salud, medicamentos y demás insumos asociados para las personas sin seguridad social. Para estos efectos, la Secretaría de Salud establecerá el modelo nacional a que se sujetarán dichos acuerdos, tomando en consideración la opinión de las entidades federativas”.
Es decir -puntualizó Esparza Márquez-, como la Secretaría de Salud Federal no ha adecuado la reglamentación para establecer el “modelo nacional”, no hay marco normativo preciso para los acuerdos entre el Insabi y las entidades federativas, en perjuicio de millones de mexicanos.
Por lo anterior, la legisladora integrante de la Comisión de Salud de la Cámara de Diputados urgió al Gobierno Federal a emitir a la brevedad esas adecuaciones reglamentarias, ante el olvido y la falacia gubernamental de “primero los pobres”.
